abajo
El
tema de fondo es que la justicia y la verdad siempre ganan,
un tema muy querido por el público norteamericano,
por esencia optimista y pragmático. El tema implícito,
la prensa es una pieza esencial del esclarecimiento de la
verdad.
Titular:
Convictos oficiales guatemaltecos por participar en el asesinato
del obispo Juan Gerardi Conedea, director de una agencia que
trabaja a favor de los derechos humanos en Guatemala.
Goldman
define el asunto del artículo: la novedad del hecho
< El pasado 7 de junio tres militares, dos de ellos oficiales,
fueron condenados por el Tribunal de la Ciudad de Guatemala por
haber participado en el asesinato de motivaciones políticas
--"ejecución extrajudicial" fue el término
legal utilizado-- del obispo Juan gerardi Conedera, fundador y
director de la Guatemala Archidiocese's Office of Human Rights
(ODHA). Un sacerdote de la parroquia fue también condenado
como cómplice del crimen. Se trataba de un veredicto que
la mayoría de guatemaltecos nunca habrían esperado
oír y ciertamente no en relación a este crimen.
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>Hasta
este 7 de junio ningún oficial militar había
sido declarado culpable y sentenciado a la cárcel en
Guatemala por un asesinato político. El ejército
guatemalteco es responsable en los últimos 25 años
de un récord en el hemisferio de ser el mayor violador
de los derechos humanos de sus ciudadanos, responsable de
más de 200.000 crímenes contra civiles desarmados.
Otro detalle sin precedentes es que se incluye en el veredicto
de los jueces que se realice una investigación criminal
contra los "autores intelectuales" del crimen, que
resulta ser el mando de oficiales de la unidad de los militares
convictos.
>Este
éxito, relativo, se ha conseguido al cabo de grandes
dificultades
>Durante cerca de tres años los que intentaban llevar
a buen puerto el caso han sufrido intimidación y coacciones.
El fiscal fue perseguido, varios testigos se vieron forzados
por las amenazas al exilio; el jefe del ODHA (que dirigía
el fallecido) se ve obligado a recibir protección y
finalmente a exiliarse junto con su familia.
>La defensa manipuló a la prensa para conseguir
retrasar el juicio. Acusó a jueces de corrupción
y a algunos testigos de negociar sus acusaciones a cambio
de ventajas económicas (la pobreza del país
justificaría caer en la tentación). En resumen,
consiguen crear un clima de opinión de cierto escepticismo.

El
autor, FRANCISCO GOLDMAN
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Contextualización
política del significado de los acontecimientos
<1996.
Terminan 36 años de guerra con los Acuerdos de Paz --ONU, EUA,
US y varias organizaciones gubernamentales...-- con la intención
de construir la democracia --[tema clave del trabajo desarrollado por
Francisco Goldman es que Guatemala llegue finalmente a alcanzar este
objetivo]-- y así se pretende también acabar con un período
de crímenes contra los derechos humanos.
>Fruto de este debate [es decir, cómo realizar la transición
política. Necesidad de hacer limpieza y depurar responsabilidades]
es la voluntad de llevar a juicio a los acusados militares. El presidente
Portillo promete continuar la investigación... Los activistas
de la ODHA junto con MINIGUA y la UNI, misión de pacificación
(europea) presionan con el apoyo de varios gobiernos extranjeros (incluido
el norteamericano). Pese a la apelación de los que han sido declarados
culpables (mientras se cierra el artículo), los guatemaltecos
han podido ver por primera vez cómo unidades de inteligencia
del ejército son llevados a juicio.
Reconstrucción del asesinato
<La noche del domingo 26 de abril de 1998, el obispo Gerardi de
75 años, hombre de complexión robusta, es golpeado en
el garaje de su parroquia después de aparcar su VW golf. Unos
diez minutos después, un homeless de los doce que suelen dormir
enfrente del garage de la parroquia vio salir por una pequeña
puerta lateral del garaje a un joven sin camisa, que había
dejado su jersey azul y una especie de porra en el lugar del crimen,
y al obispo en medio de un enorme charco de sangre.
>El desconocido desaparece después del crimen y nunca pudo
ser localizado. Pero hacia el final del juicio varios testigos le
identifican como Hugo, soldado miembro de las fuerzas especiales y
agente del G2, la Inteligencia Militar.
> Dos o tres de los militares convictos, el capitán Byron
Lima Oliva y el especialista Obdulio Villanueva pertenecieron a esta
unidad (Presidential High Command), responsable, entre otras tareas,
de garantizar la seguridad del presidente. El EMP, que dispone de
su propia unidad de inteligencia militar, conocida como el Archivo,
pero ahora considerada como subordinada a la inteligencia militar
de Guatemala (G-2), es sospechosa de numerosos asesinatos y desapariciones
a lo largo de los ochenta y los noventa.
Exposición
de los motivos políticos para asesinar al obispo. Subtrama:
el papel político de la Iglesia católica en estos países
>Dos días antes de morir, el obispo Gerardi hizo público
el informe Guatemala: Never Again, [Guatemala: Nunca más] sobre
las atrocidades cometidas durante la guerra civil. El informe fue
promovido por el Interdiocesan Project for the Recuperation of Historial
Memory (REHMHI), contiene testimonios del US State Department (estadounidense,
por lo tanto), con fuentes como documentos desclasificados por el
mismo. El informe identifica a más de 52.000 civiles muertos
o desaparecidos de los 200.000 en total. Dado que su conclusión
atribuía la responsabilidad del 80 % aproximadamente de los
crímenes al ejército y sólo el 5 % a la guerrilla,
existían razones sobradas para enojar a los militares.
Fuente directa: el general Rodolfo Robles...
<Del informe de 1400 páginas se desprende una pintura del
ejército genocida que a lo largo de los años ochenta
se ensañó con la población maya, convirtiendo
en rutinaria la tortura, las desapariciones y la eliminación
posterior de los oponentes políticos.
[La finalidad del informe es dar voz al pueblo. En este caso, la voz
de las víctimas es la misma voz del pueblo que, según
se sobreentiende implícitamente en el artículo, en la
Historia suele silenciarse porque la escriben los vencedores.]
>Según Edgar Gutiérrez [fuente directa y conocida,
experta y avalada por su prestigiosa trayectoria], former-director
del REMHI y protegido del obispo; en la actualidad jefe del Office
of Strategic Analysis en el gobierno de Portillo, Gerardi empezó
a elaborar este informe porque estaba enterado de la firma inminente
de los Acuerdos de Paz que iban a desembocar en la creación
de una Comisión de la Verdad auspiciada por la ONU. Gerardi,
consciente de que la población maya sería renuente a
colaborar con los investigadores de la UN, a menos que la iglesia
católica despejara algunos de sus temores, se dedicó
a apaciguarlos y los preparaba recogiendo sus declaraciones para posibilitar
así el segundo paso del segundo y más ambicioso proyecto.
El obispo también manifestó que las pruebas recogidas
por REMHI en el informe podrían ayudar al pueblo si más
tarde quisiera reclamar justicia contra la guerrilla o los militares.
Éste era un motivo obvio para castigar al obispo Girardi por
publicar un informe en el que se ponía de relieve la actuación
impune de los militares.
<Primera conclusión de la acusación sobre las motivaciones
del asesinato: se pretendía castigar al obispo por amenazar
la impunidad de los militares. Dejar al pueblo sin uno de sus valedores
lo debilitaría y amedrentaría a quien aspirara a ocupar
su lugar. Gutiérrez y otros de la ODHA sostienen que un asesinato
tan elaborado era además un esquema para distraer la atención
del informe y crear un misterio teñido de escándalo.
Algo que sí consiguieron.
Cuando, efectivamente, el voluminoso informe patrocinado por la UN
se realizó en 1999, un año después del asesinato
del obispo y de su informe, Memorial of Silence (Homenaje al Silencio),
responsabilizaba al ejército del 90 % de los asesinatos de
civiles y acusaba formalmente al ejército guatemalteco del
genocidio de la población campesina maya. Con los acuerdos
de paz, ambas partes decidieron una amnistía general sobre
la persecución de los crímenes de guerra. Pero la ley
internacional impide expresamente la amnistía por crímenes
contra la humanidad y como tal cabe entender el genocidio del campesinado
maya. Esta ley internacional abre camino a numerosos casos llevados
a los tribunales a partir de entonces en Guatemala.>
Antecedentes de la ODHA
<La ODHA fue fundada por Gerardi en 1986, fue el primer
Centro Pro Derechos Humanos del país. Ofrecía servicios
legales, protección, programas educativos y apoyo psicológico
a las víctimas de violencia y participaba en las excavaciones
que se estaban practicando en las zonas donde tuvieron lugar las matanzas.
>Tras el crimen de Gerardi, los activistas de la ODHA esperaban
mucho de las pruebas forenses, pero pronto quedan decepcionados y
entienden que la investigación no perseguirá a los sospechosos
obvios, de modo que deciden proceder a la investigación. El
equipo lo forman cuatro estudiantes de leyes de los cuales sólo
uno posee experiencia en investigación criminal.
Se bautizan jocosamente como Los Intocables y quieren recabar información
suficiente para poder centrarse en refutar las posibles falsas pruebas
que la defensa podría introducir en el juicio. [David contra
Goliat]
> Hasta ellos llega de fuentes anónimas numerosa información
útil. Muy pronto se encuentran al frente de la que termina
siendo la batalla legal más publicitada y politizada de la
historia de Guatemala
Indicios
para sustentar la acusación
Las pruebas más importantes señalan al capitán
Byron Lima Oliva, ayuda de campo de la guardia de elite presidencial,
y a su padre, el coronel Byron Lima Estrada, líder del poderoso
grupo de oficiales retirados y veteranos de guerra con mucha influencia
entre el ejército: su posición resultaría vulnerable
si le persiguen por crímenes contra los derechos humanos.>
Contextualización del estamento militar guatemalteco
<Cómo hacerse rico en el ejército: a través
del tráfico de drogas y de coches robados. Ni siquiera el poder
civil consiguió obligar a los militares a renunciar al control
que ejercían sobre la seguridad nacional interna.
>En el juicio, Edgar Gutiérrez [fuentes: información
derivada de la declaración en el juicio] testifica que varias
semanas antes de la muerte del obispo varios miembros de la ODHA pidieron
que se investigase a los dos Lima.
>Un ayudante del presidente Álvaro Azu contestó que
era imposible investigar a los miembros de la seguridad personal del
presidente porque eso significaba enemistarse con la Cofradía.
Se trata de un grupo activo de soldados creado a finales de los setenta
dentro de la Inteligencia Militar. Según Gutiérrez,
las estructuras militares y paramilitares suelen actuar con total
impunidad. El gobierno civil es incapaz de desmantelarlo. Su misma
impunidad les protege e intimida a quien trata de denunciarles.
>Con su actuación, Gerardi suponía una amenaza a
la impunidad del ejército.
La primera respuesta de la defensa (Otto Ardón, abogado de
la Guatemalan Air Force) es asegurar que se trata de un crimen privado
a consecuencia de un enfrentamiento entre homosexuales. Un fuente,
oficial militar del alto rango, plantea esta hipótesis de la
que no tarda en hacerse eco un columnista de un periódico conservador.
Esto lleva, en julio de 1998, a arrestar al padre Mario Orantes (34
años) que compartía la parroquia con el fallecido. Dado
que el sacerdote ofrece pruebas poco plausibles y contradictorias,
se le considera sospechoso.>
Los testigos
<No obstante, nadie en la ODHA cree que el joven y sibarita sacerdote
sea culpable, sí en cambio que sea cómplice, de modo
que bien pudo ser él quien le abriera la puerta a los asaltantes.
Nadie le cree cuando afirma que se quedó en su habitación
sin oír nada mientras tenía lugar el crimen y que luego
se sintió impactado cuando vio la sangre. Y además,
aseguró que, pese a la buena iluminación del garaje,
no reconoció que se trataba del obispo, su compañero
de casa durante ocho años.
Contextualización
de la actualización de la defensa de los militares
Alegar que se trata de <crímenes pasionales> es habitual
en Guatemala. Ardón propone que algunas de las heridas que
presentaba el cuerpo del obispo eran obra de un perro (un pastor alemán,
Baloo). La ODHA introduce sus propios expertos de EUA, incluyendo
a un dentista-forense y consultor del FBI, que testifica que fue atacado
probablemente por dos asaltantes al menos, incluido uno que le golpeó
en la frente con un objeto parecido a un tubo de acero.>
Intimidación de los testigos
<En marzo de 2001, cuando el juicio por asesinato ya estaba en
marcha, varios testigos importantes de la acusación tuvieron
que abandonar el país por amenazas e intimidación: otros,
relacionados tangencialmente con el caso y que podían corroborar
aspectos de otros testimonios, o aportar nueva información,
han sido asesinados o murieron en forma sospechosa. Algunos testigos
de este segundo tipo fueron los indigentes que solían dormir
enfrente de la parroquia de San Sebastián y que estuvieron
presentes en la zona la noche del asesinato. Fueron drogados aquella
noche, pues alguien les dejó comida y varias botellas de cerveza
de cuarto de litro abiertas. Esto explica que durmieran como piedras
durante la noche, y que sólo Rubén Chanz Sontay, indigente
que aparece como testigo clave, permaneciera despierto, pues no bebió
cerveza.
>Como en la mayoría de países desarrollados, los
laboratorios de investigación criminal [crime laboratories]
de Guatemala carecen de recursos para realizar estudios forenses totalmente
fiables. El abogado del ODHA, Mynor Melgar le dice a Goldman [fuente
directa, identificada y exclusiva] que habitualmente, la única
prueba que se puede aportar en un juicio es el testimonio de un testigo.
Es posible comprar, intimidar o matar a un testigo. Y esto es lo que
complica mucho la posibilidad de resolver un crimen en Guatemala.
El caso de Gerardi dependía casi por completo de los testigos.
Y sin embargo hubo muchos testigos. Un taxista (ahora en el exilio)
que vio a un hombre sin camisa con un tatuaje en el brazo conduciendo
un Corolla blanco. Este mismo taxista estaba al acecho de la policía
como es habitual en los que toman droga, se fijó en la matrícula
del Corolla, 3201, una pista que más tarde llevó hasta
el Ministerio de Defensa. Unos años antes, esas matrículas
fueron asignadas a una base militar que estaba al mando del coronel
Byron Lima.
>El segundo testigo clave de la acusación era un ladrón.
Gilberto Gómez Limón, encarcelado en 1998 con el especialista
José Obdulio Villanueva, el tercer militar acusado, que perteneció
a la misma unidad, la EMP, que el capitán Lima. Gómez
Limón estaba cumpliendo una sentencia de dos años y
medio en la misma cárcel de Guatemala que Villanueva, en Antigua
--situada a una distancia de media hora en coche de la capital--,
que cumplía dos meses por matar a un lechero (que se había
metido sin intención con su camioneta por el camino del que
sería presidente Arzú). Gómez Limón sabía
que Villanueva había trabajado de guardaespaldas del presidente
y declaró en el juicio que el día en que Villanueva
entró en la prisión las autoridades le avisaron de que
<no se le ocurriera tocarlo porque trabajaba para el Estado>
[pruebas derivadas].
>Gómez describe que vio salir de la cárcel a Villanueva
a las cinco y media de la mañana antes del asesinato y que
regresó a las cinco y media de la tarde, y que luego volvió
a desaparecer durante la noche del crimen. Después de regresar,
al amanecer, Gómez Limón testificó que Villanueva
estaba ansioso por ver las noticias de la mañana, él
mismo explicó que se trataba de un sacerdote y que lo habían
matado. Y pensé que yo estaba loco [?= I thougt it was my own
craziness when I thougth] cuando pensé que eso había
sucedido mientras él estaba fuera.
>Gómez [se le describe en el juicio peinado con cola de
caballo y protegido con un chaleco antibalas] declara durante el juicio
que fue amenazado repetidamente, al igual que su familia, hermanos
e hijos. Les pagaban 20.000 quetzales si no hablaba. Luego subieron
a 100.000. El día anterior se presentaron en casa del hermano
por tercera vez conminándole a que les dijera qué iba
a declarar en el juicio. Intentaron varias estrategias para que no
dijera la verdad.
>Los abogados de la defensa iban bien vestidos --la mayoría
de sangre europea o mestizos de piel bastante clara, lo cual contrastaba
con los abogados de la acusación, muy morenos, bajos, más
mestizos y algunos de apellido indio--, le interrogaron durante horas
para intimidarle.
>Empiezan las revelaciones impactantes: llegamos a mitad del reportaje.
>Uno de los abogados de la defensa, Ramón González
provocó la revelación más memorable dentro de
interrogatorio cuando presionó al testigo para que describiera
lo sucedido en la cárcel después de que hubo hablado
con el fiscal.
>Gómez Limón explica que los guardias le pusieron
en un lugar seguro porque ni siquiera podía beber nada por
miedo a ser envenenado. No podía siquiera comprar ninguna bebida.
Una persona de MINIGUA llegó y lo colocó en un lugar
seguro cerca de casa del guardia. La gente le preguntaba por qué
se había metido en esas si Villanueva es un asesino.
>El defensor le grita exigiendo que le dé nombres de la
gente que le ofreció dinero por callar y cómo es que
se presentaron en tres ocasiones. Gómez responde que esas personas
que le ofrecieron dinero se hallan en ese mismo momento presentes
en la sala. El primero es el abogado de la cárcel, Paco; luego
hay otro abogado y apunta a Roberto Echevarría (jefe de los
abogados de la defensa del capitán Lima), que había
dicho venir del Ministerio de Defensa directamente.
Roberto Echevarría, que destaca por sus cáusticas preguntas,
se veía de golpe acusado de intentar comprar al testigo.>
Militares de alto rango son acusados directamente por marginales
<El tercer testigo clave fue Rubén el Colocho Chanax Santay,
joven homeless que vivía en el parque San Sebastián
y que vio al hombre sin camisa. Chanax declara que vio a Obdulio Villanueva
junto a otra persona, de quien sólo sabía que se llamaba
Quesén, en el parque situado enfrente de la parroquia de San
Sebastián el domingo por la mañana, 26 de abril y que
Villanueva le avisó de que se fuera antes de las diez de la
noche porque <alguien va a morir>.
>La defensa llamó a Chanax como testigo porque sus declaraciones
previas al juicio, si no cambiaban, podían ser devastadoras
para el acusado. Así, bajo una fuerte protección, regresó
del exilio como el <testigo estrella>. Chanax, que había
sido soldado en otros tiempos, trabajaba de lavacoches en el parque
cerca de los cuarteles generales de la EMP, detrás de la residencia
presidencial y el Palacio Nacional.
>Los agentes del EMP solían pasear por el parque y a veces
llevaban sus coches a lavar allá; a muchos de ellos Chanax
les conocía por su nombre.
>En el juicio añadió nuevos detalles. Que en 1997
el capitán Byron Lima padre le reclutó como confidente
del G-2 o inteligencia militar. Como necesitaba dinero, aceptó.
<Me dio un número de teléfono y tenía que
informar de lo que veía. Llamaba cada sábado. Tres meses
después le dijo que tenía un trabajo especial: <quiero
que vigiles a monseñor>. Declara que cuando tenía
que llamar para informar sobre el obispo Gerardi sólo tenía
que decir previamente las palabras código Operación
Pájaro.
>Tras esta revelación, la declaración de Chanax ganaba
credibilidad. Se explica entonces que Villanueva le avisara de que
alguien iba a morir porque sabía que era confidente de la policía.
Después de las nueve de la noche Chanax y después el
Chino Iván Aguilar, otro de los vagabundos, estaban en una
tienda de la vecindad propiedad de un tal Don Mike viendo una película
en la tele. A esa hora, el vecindario estaba desierto. El Coronel
Lima, según Chanax, entró en la tienda junto con tres
hombres a los que no reconoció. Desde la tienda tenían
una visión directa de la parroquia, que quedaba justo enfrente,
con lo que el coronel Lima no tenía más cruzar la calle
hasta la acera contraria.
>El coronel, como líder del poderoso grupo de oficiales
veteranos de guerra, era un sospechoso obvio. Él estaba especialmente
amenazado por una potencial acusación de crímenes contra
los derechos humanos tras el informe del obispo. Los jueces se preguntan
en el veredicto qué estaba haciendo el acusado en la tienda
y decidieron que "era a todas luces lógica" asumir
que tenía conocimiento de lo que estaba sucediendo en la parroquia
[relacionando el asunto de las matrículas anotadas por el taxista
y su poco convincente coartada sobre su paradero durante aquella noche],
concluían que su complicidad no terminaba en el control que
pudiera ejercer sobre lo sucedido sino que su participación
empezaba bastante antes, cuando contrató a confidentes militares
para controlar las actividades de monseñor. Incluso si sólo
tuviera conocimiento del crimen que tenía lugar a media manzana
de donde se encontraba, era también cómplice criminal
de "dominio" sobre el crimen, es decir, el poder de prevenirlo.
>El coronel no fue convincente al ofrecer una coartada después
de negar que no hubiese estado en la tienda en cuestión. Tampoco
convencieron los abogados de la defensa cuando declararon que la tienda
a la que aludía Chanax no existía. Después del
testimonio de Chanax la tienda cambió el rótulo y Chanax
la identificó finalmente por el reloj de la pared, mientras
el dueño de la tienda se negaba a hablar.
>La noche del asesinato, un poco antes de las diez, Chanax salió
de la tienda y emprendió el regreso al parque. Cuando vio lo
tranquilo que estaba todo, decidió que lo que Villanueva le
había dicho no había sucedido y empezó a preparar
su lugar para dormir enfrente de la puerta del garaje donde dormían
los demás. Luego vio al chico sin camisa.
>Sabía que ese chico trabajaba para el EMP y lo identifició
como Hugo, que habló un poco con él y luego apareció
un Grand Cherokee Jeep y dos hombres vestidos de negro: eran el especialista
Villanueva con una cámara de vídeo pequeña y
el capitán Byron Lima. Según Chanax, Byron le pidió
que le ayudaran y le empujó. Le dio unos guantes tipo de hospital.
Había un cuerpo en el suelo en medio de un charco de sangre
y no descubrió que era Girardi hasta que le dieron la vuelta
al cuerpo. Chanax colocó algunos papeles de diario encima de
la sangre para dar la impresión de que se había producido
una pelea. Antes de irse, amenazó a Chanax con que si hablaba
acabaría como él.
>La puerta del garaje seguía abierta. Chanax se dirigió
hacia la puerta principal y llamó varias veces a la campanilla
sin obtener respuesta hasta que de repente aparece el padre Mario
Orantes por la puerta pequeña del garaje vistiendo una chaqueta
larga y negra de piel. Le dije: padre, se han dejado la puerta abierta,
a lo que el otro responde: Gracias, Colocho, y la cerró.
Chanax declaró que no sabía qué más hacer
e intentó dormir. Como confidente de inteligencia militar había
entendido que corría menos riesgos si se quedaba en su sitio
y hacía lo que se le había dicho. A medianoche, apareció
Orantes vestido con un albornoz, y preguntó a los homeless
si vieron quién había venido. Le contestan que sólo
han visto al muchacho (Hugo) y el otro no contesta, al cabo de rato
vuelve y explica que Gerardi ha sido asesinado. Cogió a Chanax
aparte y le dijo que contara todo lo que sabía, todo excepto
que él salió a la puerta.>
Testigo en peligro declara mediante grabación
<Otro testigo resultó ser mucho más importante que
Chanax. Jorge Aguilar Martínez, especialista del EMP. Se leyó
su declaración grabada. Trabajó de camarero personal
del presidente Arzú y como conserje en el EMP de la residencia
presidencial. Antes de abandonar Guatemala, su vida corrió
peligro, que sólo terminó gracias al programa de asilo
y a una nueva identidad, al tiempo que se le prohibía que mantuviera
contacto con nadie relacionado con el caso del obispo Girardi.
>En 1999, dos de los Intocables, mientras buscaban información
para el caso que parecía atascado, encontraron una carta de
un trabajador de Guatemala City que decía conocer a alguien
que sabía de alguien que sabía algo. Lo que siguió
a esa pista fue una paciente labor de hormigas. Les llevó varios
meses convencer a una persona para que presentara a otra. La cadena
llevó hasta la mujer de Aguilar Martínez, la cual convenció
a su marido para que hablara con la ODHA, a pesar de la prohibición.
>Aguilar Martínez les contó que el último
domingo de abril de 1998 estaba de guardia de trabajo desde las seis
en la EMP como portero de la puerta principal. Entre las ocho y las
ocho y media un SUV Trooper rojo con el mayor Escobar Blas a bordo
del EMP Protection Service, el especialista Galiano y dos especialistas
más sin identificar de la unidad llamada "the G2"
se detuvo en la puerta. Escobar pidió por el capitán
Dubois, el superior de Aguilar esa noche y declaró: <Sin
dieciocho> (es decir, sin problema) y se fue en el coche. Bien
podría ser que el mayor Escobar trasladara a los especialistas
a la parroquia de San Sebastián donde querían entrar
y allí esperaran la llegada del obispo, que se produjo una
hora y media después.
>El capitán Dubois le pidió a Aguilar que no registrara
las entradas y salidas de vehículos y especialistas, algo que
habitualmente se le pedía que hiciera [y que se limitara a
vigilar el teléfono de la oficina, que incluía una línea
privada par el mayor Escobar Blas]. Se le pidió que avisara
a todos los que también estaban de guardia que desde aquel
momento estaba prohibido entrar en el patio presidencial.
>Poco después de las nueve, Aguilar Martínez empezó
a recibir llamadas de la línea del mayor cada tres o cuatro
minutos por la que le informaban: <sin dieciocho>, y finalmente:
<una bomba enfrente del drugstore de José Gil>, que en
las interpretaciones posteriores de los jueces se interpretó
como palabras codificadas que entendería el mayor Escobar.
>Entre las 10.20 y las 10.30 un Jeep Cherokee negro con cristales
ahumados y sin matrícula entró en el EMP. En su interior
viajaban el capitán Lima, un joven del que sólo sabía
que se llamaba Hugo y tres hombres más, todos de negro, gorra
con visera y gafas oscuras. Aguilar describió el mismo tatuaje
con la palabra Kaibil, las fuerzas especiales más temidas de
Guatemala durante la guerra.
>Cuando el capitán salió del jeep, se fue hasta el
pasillo que llevaba directamente a la oficina de Rudy Pozuelo. El
coronel Pozuelo era el jefe del EMP y dentro de la cadena de mando
sólo el presidente tenía un rango más alto. El
coronel Pozuelo regresó con Lima, entró en el Cherokee
negro con los otros y se marcharon. Cinco minutos después,
un teléfono informaba de que había un dieciocho, un
peligro, un problema. Capitán Dubois hizo sonar una alarma
y esa noche todo el mundo (se congregó en) el patio presidencial.
Unas horas después, a la una y media del lunes por la mañana
a los soldados se les dijo que Gerardi había sido asesinado.
Los soldados fueron convocados a una reunión en el patio de
la residencia presidencial con el coronel Reyes Palencia, comandante
de la guardia presidencial y el teniente coronel del G2 y se les dijo
que estaba estrictamente prohibido hablar o revelar nada de lo que
había sucedido el día antes.
>En los argumentos de las conclusiones la defensa parecía
desesperada. Los otros abogados de la defensa gritaron que Chanax
mentía y le acusaron de ser el asesino, que habría cometido
con algún grupo de crimen organizado. Julio Citrón,
campeón de toda una serie de juicios contra militares, basándose
en que no se podía culpar a nadie de ser cómplice en
un juicio extrajudicial si no se sabía quién había
cometido el asesinato, del mismo modo que el coronel Lima no podía
haber estado en la tienda de Don Mike porque esa tienda no existía
(la dirección de la tienda había sido escrita erróneamente
en las grabaciones del juicio).
>En sus argumentos finales, los fiscales de la ODHA presentaron
su caso. El asesinato del obispo Gerardi era un crimen de Estado con
motivaciones políticas concebido en represalia por el informe
REMHI y como una estratagema para disolver su mensaje; obedecía
a un plan muy elaborado de ejecución, preparado por un número
indeterminado de operativos de la inteligencia militar guatemalteca
y llevado a cabo el día 26 de abril por el especialista Villanueva,
que abandonó la prisión de Antigua, y el capitán
Byron Lima (que voló desde su misión en ultramar??).
Los abogados pidieron un proceso abierto contra, entre otros, los
"autores intelectuales" del crimen, los mayores del EMP
Villagrán y Escobar Blas, los mayores de la EMP, y el jefe
del EMP en la época, el coronel Rudy Pozuelos.
>El veredicto castigó sólo a tres militares, aunque
afirmó que no le cabía duda de la participación
de numerosos militares en el crimen. No fueron condenados como criminales
individuales sino por "tomar parte" en un acto de motivaciones
políticas y respaldado por el Estado. Se trataba de una operación
largamente planeada. Responsabilizaban a un mundo turbio de unidades
de la inteligencia militar y del crimen organizado y otros, que podría
quizá incluir también a políticos civiles y a
funcionarios de la iglesia corruptos, incluido el padre Orantes. Probablemente
hubo infiltrados entre los vagabundos y lavacoches y conductores movilizados
-con quizá el coronel Lima esperando en la acera opuesta en
la tienda que ab al parque y al garaje de la parroquia-- para permitir
la huida de los especialistas vestidos de negro al utilizar las distintas
salidas de la iglesia. Mientras Hugo, el hombre sin camisa, se dejaba
ver, poco a poco empezaron a difundirse los rumores de que se había
producido un crimen pasional. Pero nadie tuvo en cuenta a un taxista
con facilidad para memorizar placas de matrícula que se metió
en medio de la operación. Ni por supuesto nadie contó
con la tenacidad de la ODHA y luego con que el joven fiscal Leopoldo
Zeissin se negaría a ser sobornado como lo fueron sus predecesores,
por no mencionar al trío de jóvenes jueces que, hicieron/haciendo
gala de una firmeza y resolución presidieron el juicio.
>Las sentencias abrieron el camino a una investigación más
completa sobre lo sucedido durante aquella noche del mes de abril.
En sus conclusiones, Mynor Melgar dejó claro que la ODHA no
iba a dejar de perseguir el caso aunque ello signifique iniciar cargos
contra oficiales de rango superior al del coronel Pozuelos, o incluso
al propio presidente Arzú.
>Desde la década de los ochenta, se ha convertido en un
lugar común que los políticos USA y reporteros de este
país asegurar que los escuadrones paramilitares no son lo mismo
en Guatemala que en Honduras o El Salvador. Así, el New York
Times --firmaba Stepen Kinzer-- escribía que Girardi había
sido asesinado por misteriosos "criminales que rechazan la idea
de paz, algunos de ellos militares renegados y veteranos policías".
Pero el asesinato de Girardi no es obra de "renegados".
[declaración del periodista Goldman]. El juicio pudo presentar
pruebas convincentes de que la inteligencia militar guatemalteca y
el EMP eran los autores del crimen, del mismo modo que también
esas unidades eran responsables de otras muchas muertes a lo largo
de décadas de guerra.
El coronel Lima, en una entrevista con la periodista guatemalteca
Claudia Méndez que se realizó en la cárcel enviaba
un mensaje a los militares guatemaltecos: "soy sólo la
punta del iceberg, declaró. Si se crea un precedente, lo que
se llama jurisprudencia, luego irían a por los otros".
En definitiva, hay una lista muy larga de casos de atentado contra
los derechos humanos y algún caso del que también se
dijo que era un crimen pasional. De los dos ejemplos que ofrecía
explicaba que se habían alargado en los tribunales, que las
tácticas de la defensa y jueces en connivencia, ha conseguido
alargar durante años. Cuando un país dispone de instituciones
de policía y leyes fuertes, casos como el de Gerardi no los
llevan adelante organizaciones de derechos humanos. Si el veredicto
de este caso fuese derrotado en la apelación puede ser una
desmoralizadora derrota para todos aquellos que durante décadas
han tratado de poner fin a la larga impunidad de los militares en
los tribunales guatemaltecos; podría además, por supuesto,
terminar con toda investigación criminal sobre oficiales de
la inteligencia militar acusados de ser los "autores intelectuales"
del asesinato del obispo.>
Situación
en la actualidad
<El veredicto está pendiente de apelación y el
juicio puede ser derribado. Podrían poner para presidirlo
a un juez del viejo estilo, es decir amigo de los militares. El
juez que puede oír la apelación ha sido acusado por
la ODHA de ser ese tipo de hombre e intentó recusarlo pero
perdió.
>El juez de la apelación recibirá muchas presiones.
Sobre todo porque tendrá que justificar su fallo en el veredicto
de trescientas meticulosas páginas al público y la
prensa de Guatemala. Pero con independencia de qué ocurra,
el hecho es que el juicio por el asesinato del obispo Gerardi es
un caso impactante que ha hecho frente a una extraordinaria actividad
de intimidación, supone un éxito al llevar hasta el
tribunal a oficiales del ejército guatemalteco y también
supone el triunfo de sus convicciones, así como que los diferentes
pasos de la operación de la inteligencia militar para cometer
un crimen político fueron expuestos con detalle como nunca
hasta la fecha. Algo que en sí mismo constituye un triunfo.
Francisco
Goldman.
Comentario
La función
de Goldman en relación al contenido del artículo del
NYT es la del cronista, y el artículo Victoria en Guatemala
debe entenderse como una crónica, no como periodismo de investigación,
por más que Goldman haya dado pasos propios del periodista
de investigación para recabar datos de sus fuentes. Luis
Núñez Ladeveze, en Introducción al periodismo
escrito, describe el género "crónica"
en los siguientes términos:
<La crónica puede ser más o menos interpretativa.
La crónica interpretativa suele tener por fin explicar el
sentido de acontecimientos de los que previamente se ha informado.
El cronista es, entonces, un observador cualificado por su capacidad
de relacionar unos hechos con otros, por la documentación
que posee y la soltura para relacionarse con "fuentes"
acreditadas. El medio informativo confía en los juicios de
este observador que se dedica a veces más a interpretar las
posibles consecuencias que pueden derivarse de los hechos ocurridos
que a informar sobre esos hechos, asunto que concierne a los informadores
y redactores. Su firma es conocida no sólo por lo que cuenta,
sino también por cómo interpreta lo ocurrido y cómo
lo expone.>
El estilo lingüístico en el artículo es bastante
aséptico. Goldman se permite muy pocas descripciones de aspectos
físicos y los adjetivos son igualmente escasos. Lo que lo acerca
a cierto grado de literaturización es que el argumento se centra
en la narración de los hechos. Goldman podría haber
optado por escribir la crónica del juicio y, en cambio, da
relieve a los hechos que son juzgados. No es que la verdadera noticia
del artículo --que por primera vez miembros de la inteligencia
militar guatemalteca son llevados a juicios y condenados-- sea irrelevante,
todo lo contrario, sino que el periodista probablemente considera
más interesante para el medio donde se publica su texto subrayar
toda la intriga de las identidades de los homeless, los implicados,
etc.
Transcripción (abajo) de las última páginas
de la novela, en la que se esclarece el misterio del asesinato de
Flor. (El protagonista experimenta un conflicto de fidelidades y
soporta la presión que sufre su amigo Moya, el periodista
comprometido y tolerado).
Momentos
clave de los personajes protagonistas:
P. 174. MOYA: <Luis Moya Martínez, columnista y reportero
de El Minuto, diario de la tarde Ciudad de Guatemala, diario
de escasa difusión...> (...) P. 215 <Que nunca tiene
más de doce páginas y es propiedad de la respetabílisima
familia Batres>.
P. 179: <¡Es asombroso lo que consigue publicar en su periódico,
a pesar del estado de sitio. Es verdad que es un diario de poca
difusión, comparado con otros del país. [...] Imagino
que muchas de las cosas que escribe son demasiado sutiles para la
policía secreta, ya me entiende. Con todo, es asombroso que
siga vivo. ¡Cuando piensas en todos los periodistas que han
muerto o desaparecido allí!...> En este caso, el narrador
hace un resumen de cómo se habla de Moya en "las conferencias
de solidaridad y en las asambleas universitarias, en los consejos
de redacción de los periódicos y (...) En los mismísimos
salones de sesiones del Congreso, la mujeres (...) Que se preocupaban
por Guatemala>.
P. 216 <Siempre que Moya se encuentra en una situación
difícil en El Minuto, siempre que ha escrito algo
que, por oblicuo que sea, ha hecho que amenazas de muerte crucen
la ciudad arrastrándose como serpientes enloquecidas hasta
las puertas de El Minuto, o simplemente ha provocado llamadas
telefónicas a Celso Batres por parte del habitual coro exaltado
de militares y de derechistas destacados que piden una aclaraciones
encolerizados o curiosos, Celso Batres protege a Moya desterrándole
a firmar con un seudónimo en las páginas del periódico
escandaloso hasta que las aguas se hayan calmado>.
Como vemos, los personajes siguen siendo del mismo estrato social
que los que testifican contra los militares en el juicio del artículo
para el NYT of Books y el autor utiliza las estrategias
del periodismo especializado, de investigación, llamando
a uno de los personajes mi "informadora", pero todo ello
va envuelto en la retórica descriptiva de la narración
literaria porque los fines que se persiguen en relación al
lector son diferentes. La novela de Goldman no es, como sucede en
la obra de otros autores, un híbrido de crónica o
reportaje más narración sino estrictamente una novela,
pues los temas que aborda se presentan desde un prisma intensamente
personalizado a través de la voz de los personajes. No hay
objetividad, hecho que no significa que se cuenten mentiras o que
se ofrezca una visión parcial que oculte la de otros agentes
de la acción. Al personalizar y hacerse hincapié en
la subjetividad se ofrece un planteamiento ideológico claro
que tiene como fin no solamente que el autor libere sus ideas como
tal vez no le es posible hacerlo en el medio periodístico;
también se pretende equilibrar la balanza en cuanto a la
supremacía del poder guatemalteco para poner en circulación
y conseguir que prevalezca la información sesgada por sus
intereses.
El aspecto crucial en la novela es que la creación del narrador
Roger Graetz incide en el aspecto más sentimental de su personalidad;
son sus vínculos con el país y con los personajes
lo que crean la necesidad de la investigación, una necesidad
de carácter privado; en el artículo, esta sentimentalidad
no está explícita pues se ha convertido en una forma
de compromiso con el futuro político del país, que
le conduce a realizar indagaciones acerca de los mecanismos utilizados
por el poder militar para seguir coaccionando a la población.
El personaje de Moya lo dice explícitamente (sobre los métodos
del periodista especializado). Lo que parece un "crimen marginal"
es <un crimen que permite unir muchos hilos para formar un tejido,
Rogerio. Porque,mira todos los elementos, vos, sólo los elementos
periodísticos. Y me hizo una relación: el comecio
conb ebés, los huérfanos de guerra, la guerra, las
campañas contra los militares y contra los insurgentes; la
corrupción, la apatía y la ineptitud del sistema judicial,
la policía y la prensa>. P 287.
|
|
| La
larga noche de los pollos blancos |
El
arte del asesinato político.
¿Quién mató al obispo? |
La resolución del misterio de la muerte de Flor
<Mariel
se me acercó por detrás un día en la Sexta
Avenida, me asió la mano con las suyas y dijo que había
encontrado a Lucas Caycam Quix. De eso no hace ni siquiera un
mes, cuando ya hacía mucho tiempo que yo había dejado
de creer que Lucas estuviese vivo siquiera. Pero era algo que
ocurría prácticamente una vez a la semana, que Mariel
me parase en alguna de las calles de la Zona 1 para decirme que
tenía noticias, así que yo la invitaba a comer,
cosa que hubiera hecho de todos modos. Mariel había afirmado
saber de Lucas desde el mismísimo principio, desde que
Sor Clarita y yo empezamos la búsqueda, pero lo mismo decían
muchos niños de la calle, normalmente por la misma razón
que Mariel al principio: no por dinero, una vez se dieron cuenta
de que no lo ofrecíamos, sino simplemente para prolongar
nuestro interés y nuestra atención. Durante una
temporada yo incluso había formalizado nuestro acuerdo
--Mariel era "mi mejor informadora"*-- llevándola
a almorzar en el Pollo Campero todos los jueves, donde siempre
le dejaba ganar unos quetzales de uno en uno en apuestas machistas
sobre quién podía comer frito con más salsa
de chile. Luego la escuchaba con atención mientras ella
fingía tener noticias de Lucas, aunque hasta el momento
no había podido localizarle, pero estaba acercándose
cada vez más. Yo sabía que esto le permitía
decirse a sí misma que los almuerzos formaban parte de
una transacción honrada, conservar la ilusión de
que entre nosotros existía un lazo significativo. Mi amistad
era muy importante para ella, la escuchaba cuando me contaba sus
problemas y ni tan sólo era un asistente social. Y, desde
luego, siempre era interesante oír sus horribles historias.>
Se presentan entonces dos "niños de la calle":
<dos adolescentes con las mangas arremangadas dejando al descubierto
toscos tatuajes hechos con tinta en los antebrazos. El flaco,
el más huesudo de los dos, el de expresión más
dura pero al mismo tiempo el más guapo, también
llevaba una lágrima gruesa y negra tatuada justo debajo
del conducto del ojo derecho> [...] <dijo que se había
hecho el tatuaje cuando era pequeño porque alguien le había
dicho que haría que la gente se apiadara más de
él cuando cantase en los autobuses para obtener dinero>.
>No hay necesidad de hablar más de ello. Los dos chicos
dijeron que eran amigos de Lucas; me vi con ellos dos veces más
después de aquel día. Pertenecían a la misma
mara y conocían todos los detalles apropiados: sobre la
vida de Lucas, la adopción, su rabia y su deseo de vengarse
de ella. Afirmaron que era un indio duro de pelar. Lucas no se
ganaba su dinero legalmente, pero al menos eran "una mara
audaz". Lo que había creído en aquel entonces
era que algún día iba a ganar lo suficiente para
que su hermanita María de la Luz, el último pariente
que le quedaba en el mundo, viniera a vivir con él, y así
podrían empezar una vida honrada. Pero entonces tú
habías vendido a María de la Luz por miles de dólares
a Francia donde iban a extraerle los órganos para trasplantárselos
a gente rica para que pudiese vivir y por esto te había
matado, empujado por un injustificable deseo de venganza. Escuché
lo que dijeron, pero con suspicacia: sabía que podían
haber inventado todo el cuento partiendo solamente de lo que yo
le había contado a Mariel, junto con los habituales rumores
sobre el tráfico de bebés.
>Entonces uno de los chicos dijo que Lucas incluso se había
guardado tu estola de piel, su pertrecho de guerra, su trofeo
de vengador, y hasta lo describió con bastante fidelidad,
aunque utilizó la palabra armiño. Pedí más
pruebas, dije que quería verla. En la segunda entrevista
el chico que se llamaba Gato Cinco --y no Lágrima-- extrajo
de su bolsillo un utensilio delicado, una especie de tenacillas,
y lo depositó sobre la mesa. Al verlo, pensé: ¿Para
qué servirá eso? ¿Para pasar huevo por agua
de uno en uno? Entonces caí en la cuenta de que era un
rizador de pestañas, ni siquiera oxidado, reluciente y
plateado como si lo hubiesen guardado cuidadosamente y acabaran
de pulirlo; no estaba recubierto de maquillaje, ni había
diminutas pestañas pegadas en tu rizador de pestañas.
>Les dije que no tenía ningún deseo de tratar
de hacer que detuvieran a Lucas ni de hacerle daño, que
lo único que quería era hablar con él. La
primera nota que recibí por debajo de la puerta, y que
procedía supuestamente de él, afirmaba que se hacía
cargo de ello. La advertencia toscamente escrita con lápiz
pero lógica, decía: "Si no es usted sincero
conmigo, esto le saldrá mal". El objetivo que Lucas
tenía ahora en la vida, según sus amigos, era ganar
dinero suficiente para comprar la libertad de su hermana en Francia,
reunirse con sus padres y encontrar el modo de que todos ellos
viviesen juntos en la ciudad, o tal vez en Quezaltenango. Debía
presentarme en el puente del Incienso para que él, desde
alguna parte del arrabal situado debajo del puente, pudiese ver
que yo había acudido solo a la cita. Entonces sus amigos
me recogerían en el puente y me llevarían a su presencia.
>¿Tan difícil es ver cómo piqué
en el anzuelo? Pero ahora me desconcierta. Me increpo: memo, idiota,
¡payaso! Pero a veces las cosas suceden de una manera que
hace que parezca que todo tu valor, toda tu firmeza de propósito
o incluso toda tu intuición han sucumbido ante un impulso
irreal que es ajeno a ti. Entonces, ¿qué te salva?
Nada, si no despiertas a tiempo. Pero ¿si despiertas? ¿Un
instinto? ¿Una advertencia que procede de dentro como una
de aquellas premoniciones delicadas y silenciosas que solamente
se producen entre verdaderos amantes?
>No hablé con nadie de mi importante misión,
ni siquiera con Zamara, cuando emprendí la marcha andando
hacia el puente del Incienso a la hora señalada. Así
que, ¿qué pensaba que iba a recibir de Lucas a cambio
de mis quinientos dólares? ¿La confirmación
de que su insensato móvil, la venganza, estaba justificado?
Entonces ¿qué iba a hacer yo? ¿Estrecharle
la mano? Por supuesto, pensaba hacerle entrar en razón
en lo referente al propósito de recuperar a su hermana,
y alentarle a reunirse con sus padres, que se alegrarían
muchísimo de verle y pronto tendrían dinero más
que suficiente para instalar un hogar modesto en la ciudad de
Quetzaltenango y empezar una nueva vida que yo esperaba que curase
sus heridas. Quería decirle que ambos habíamos sufrido
crueles injusticias, y quería por lo menos tratar de reconciliarme
con el destino. Quería oír lo que tuviese que decirme
acerca de sí mismo y mirarle a los ojos y decidir entonces
lo que debía sentir por él de una vez para siempre.
¿Y si me encontraba con que le odiaba por su brutal ignorancia,
a pesar de la justificación de su supuesto móvil
y los horrores que había vivido?
[Siguen dos largos párrafos de suspense durante
la espera en lo alto del puente y se describe el ambiente de expectativa
y miseria. El estado de ánimo del protagonista es una combinación
de lo que cabria esperar de un detective, un periodista y un amante
comprometido en resolver la desaparición del ser querido].
<Al
principio no me sentía especialmente intranquilo. Supongo
que me encontraba en estado de expectación, esperando ver
qué pasaría y a sabiendas de que para obtener lo
que quería de la entrevista la serenidad me era mucho más
necesaria que el miedo. Quería saber, eso es todo, y ¿no
valía la pena hacer el esfuerzo con tal de averiguar algo?
Pero ¿sabes lo que realmente sentía en aquel momento,
Flor? ¿Sabes lo que realmente pensaba? Que echaba de menos
a Zamara. En realidad no pensaba en Lucas, en absoluto, ni tan
sólo en el peligroso cebo de quinientos dólares
que llevaba en el bolsillo. [...] Porque sabía que era
el fin y que pronto volvería a casa y simplemente ya la
echaba de menos, eso es todo. Y entonces me sentí triste,
como si en lugar de meramente irme del país fuera a pasarme
algo mucho peor. [...] Así acudieron a mí las palabras
silenciosas, en el puente del Incienso. He estado tratando de
reproducir exactamente lo que estaba pensando y sintiendo en el
puente y cómo me llegó, pero todo sucedió
en cuestión de segundos, casi: diminutas, encogidas por
el sol, igual que pasas corruptas, ay no... Para entonces, ya
había empezado a alejarme de allí. [...] aunque
lo que pensaba ahora era: ¿Quién realmente se habría
guardado aquel rizador de pestañas salvo la esposa de un
policía pobre? Algún policía pobre que controlase
una mara de adolescentes. Quinientos pavos, un montón de
dinero para algún poli miserable que probablemente se quedaría
con la mayor parte del dinero y compartiría el resto con
sus dos chorizos subordinados, Gato Cinco y Lágrima. Para
entonces yo ya había empezado a correr hacia la Zona 1
y no me detuve hasta llegar a la avenida Elena, que señala
el comienzo de mi barrio.>
El narrador ofrece una resolución intuitiva que,
en lugar de resolverse a través del apresamiento del culpable,
lo hace asumiendo un contexto social y una concatenación
de hechos que se considera, en cierto sentido, fatal.
APÉNDICE
INFORMATIVO
EL TRÁFICO DE ÓRGANOS COMO LEYENDA URBANA
Escribe Furio Colombo en Últimas noticias sobre el
periodismo. Manual de periodismo internacional.
<Entre
las historias cíclicas están, evidentemente, las
<leyendas metropolitanas>, de las que hablamos en otras
páginas de este volumen. El caso típico es el hurto
de órganos de niños, o sea la falsa adopción
de niños con el fin de convertirlos en piezas de recambio
para otros niños. La noticia no tiene fundamento científico,
ningún médico, en ninguna parte del mundo, la considera
imposible y nunca se ha presentado ninguna prueba. Los testigos
siempre cuentan la <verdad> sabida por otros testigos en
una cadena en la que nunca se encuentra el testigo final. Nunca
se han encontrado cuerpos de niños desprovistos de órganos,
ni en las áreas trágicas del brasileñas en
que la vida de los niños no cuenta nada y los pequeños
vagabundos son asesinados públicamente para poner <orden>
en las calles.
>Pero la noticia, de Estados Unidos a Italia, es publicada
cíclicamente, bien como temor, bien como crónica
de la denuncia de alguien, sin que los diarios y la televisión
la acompañen nunca con una investigación propia,
una verificación propia. De este modo la <noticia>
cíclica puede nacer y morir sin dejar huellas salvo en
la emoción y convicción del público, que
recuerda haberla leído o escuchado y descubre en cada ocasión
su confirmación por el retorno periódico de la misma
información.>
Más adelante, en el mismo libro, Colombo ilustra el caso
abordado precisamente en La larga noche de los pollos blancos.
La definición de leyenda metropolitana nos interesa
en relación al trasfondo psicológico-social de la
novela:
<La
definición se debe a los Departamentos de Folklore y Cultura
Popular de algunas universidades americanas.
>Son narraciones de hechos a los que falta tanto una fuente
como una verificación, pero que son muy ricas en detalles.
Tienen como protagonistas preferidos a los niños (niños
raptados, niños implicados en sucesos satánicos,
niños sacrificados ritualmente, niños falsamente
adoptados con el objetivo de convertirlos en piezas de recambio
para otros niños).
Las leyendas que se refieren a los adultos hablan de hurtos de
órganos a personas temporalmente raptadas y anestesiadas,
de la deliberada distribución (en las ciudades y en los
guetos negros) de bebidas y refrescos capaces de volver impotentes
a los jóvenes negros, con fines racistas, del virus del
sida preparado en laboratorios militares para contaminar a grupos
a eliminar a partir de un complot, de centros de biología
(a veces específicamente indicados) en los que los miembros
de una u otra minoría serían utilizados como cobayas
humanas.> [...]
>Las leyendas metropolitanas constituyen, por lo menos en la
cultura americana que las identifica como tales (otras culturas
las catalogan como noticias), una serie muy numerosa de hechos.
Cada una de las leyendas tiende a dividirse en series cada vez
menos probables de subhechos y se rodea de constelaciones de "hechoides".
>Pero comparten en general una característica: se sitúan,
como favelas de la información, en la proximidad de grandes
sartas de acontecimientos que efectivamente se comprueban, efectivamente
apasionan y efectivamente preocupan.
>Por ejemplo, las leyendas sobre las desapariciones de niños
tienen dos grandes recorridos: uno se sitúa cerca del peligro
que los niños corren realmente en todo el mundo, ser víctimas
de la violencia sexual. El otro se sitúa en las proximidades
del tema angustioso, jamás esclarecido y ampliamente discutido,
del transplante de órganos. A juzgar por el número
muy bajo de donantes (o sea de padres que autorizan la donación
de los órganos de sus propios hijos en caso de fallecimiento),
en los países en los que la información es imprecisa
y escasa, existe una relación evidente entre la fuerza
de la leyenda y la debilidad del periodismo.> p. 197
En La larga noche... Se refiere una historia sintomática
de la histeria que reinaba en Guatemala a propósito del
tráfico de niños. La historia en cuestión,
que el llega a R. Graetz por boca de Moya y a éste de un
reportero de El Minuto, quien a su vez lo recoge de un
médico, es considerada por el protagonista como otro dato
para dibujar un contexto social, de modo que el conjunto de esos
datos reelaborados intuitivamente le permitirá averiguar
qué ocurrió y qué (fe) conceder a lo que
se le cuenta al final>.
<Un indicio de la histeria que había dado por sentada
la culpabilidad, sin dudarlo ni un solo momento, por más
que dicha histeria tuviera sus raíces en los delitos reales
de los ladrones y vendedores de bebés; o un indicio de
la histeria, provocada por un delito real, que podía haber
inducido a alguien a matarla.> p. 151
Y en la página 295:
<Flor le dijo a Moya una vez que los indios creían que
los niños alejados de sus poblados habían sido separados
de sus almas. Si morían y los enterraban lejos de sus poblados,
sus almas vagarían eternamente, exiliadas del mundo de
sus antepasados.>
Reflexión
El tema de la leyenda metropolitana es muy interesante y conviene
tenerlo en consideración, pues tanto en el caso que plantea
la novela de Goldman como en el caso de las "muertas de Juárez"
los límites de la leyenda y el hecho se hacen difusos o,
por decirlo de otro modo, la dimensión y características
del hecho tienen una proporción tan digna de asombro que
su esclarecimiento se hace muy difícil. De ahí que
derive en leyenda, pues el individuo de escasa instrucción
necesita "resolver" psicológicamente el acontecimiento,
para lo cual recurre a hipótesis que cuanto más
increíbles más le convencen. El aspecto "extraño"
del suceso es la puerta de entrada a la leyenda y, dentro de este
orden de ideas, se explica la reiteración personaje "extraño"
o "extranjero" como causante del daño, del mal,
y de la finalidad ritual y satánica de una prácticas
para las que sería necesario utilizar a "inocentes".
En La larga noche..., el tema del tráfico de niños
o de sus órganos está en primer plano (p. Pp. 77
y s.)
Sigue Furio Colombo:
<La leyenda metropolitana más extendida, la que se refiere
al comercio clandestino de los órganos de niños,
no tiene ningún fundamento real, su explicación
se halla en la preocupación constante de los adultos por
la vida de los hijos.
>Sin embargo, los contextos en los que se desarrolla la noticia
son sobre todo dos: en primer lugar los países en los que
la mortalidad infantil es muy elevada y se supone lógicamente
alta la sensación de culpa de los adultos [...] Y también
se ambienta en aquellos países donde las adopciones son
muy frecuentes y van en aumento.>
En la novela, esta afirmación queda ilustrada en la p.
78: <Hay personas que se sienten molestas e icluso avergonzadas,
por las adopciones ilegales y la intervención de tantos
guatemaltecos en ese negocio, y les hubiera gustado implicar a
Flor sólo por tratarse de una ciudadana de los Estados
Unidos.>
Colombo: <Esto explica quizá que Italia sea la otra
terminal de la leyenda metropolitana de los transplantes. Pero
es posible que el hilo de convicción febril e insensato
que une dos países tan diferentes y tan lejanos [...] se
base en dos datos culturales comunes. Uno es la hostilidad de
ambas culturas a la donación de órganos, considerada
un ultraje a la persona fallecida y, más aún, a
la integridad de un niño. Esta hostilidad se transforma
fácilmente en denuncia aunque sólo sea como exorcismo
y precaución contra el temido acontecimiento. El segundo
rasgo cultural común es el de un periodismo que abandona,
en casos emocionantes como éstos, las riendas de la realidad
y se doblega a la exigencia de la leyenda por la mayoría
de la opinión pública. >
Sigue una interesante descripción del funcionamiento de
los métodos que los periodistas estadounidenses utilizan
para verificar si una noticia tiene fundamento
<La leyenda, por otra parte, reaparece cíclicamente
con mucha fuerza también en Estados Unidos. Pero
diarios y televisiones no le dan tregua y obligan de manera constante
y repetida a las autoridades sanitarias y políticas a manifestar
abiertamente la imposibilidad (especialmente técnica y
médica) de los transplantes, dadas las tres insuperables
cuestiones de la rarísima compatibilidad inmunológica,
el peligro altísimo de contagio del sida y la carencia
técnica de tiempo útil entre extracción y
transplante (los órganos se conservan durante pocas horas).
Y eso sin tener en cuenta el hecho de que cada transplantado necesita
un número alto y continuo de controles que no siempre pueden
ser hechos por las mismas personas y que le exponen por tanto
a la verificación de muchísimas fuentes diferentes.>
La difusión y arraigo en el imaginario popular de las leyendas
metropolitanas delata el bajo nivel de las prácticas periodísticas:
<La
circulación libre e, incluso, acreditada de materiales
semejantes demuestra la debilidad de las verificaciones periodísticas,
la ausencia de autoridad y credibilidad de los reporteros, la
escasa voluntad de los diarios y de las televisiones de esclarecer
las cosas, la preferencia por la parte impresionista de las historias
respecto a la verificación, el escaso interés por
las fuentes, la disponibilidad a relacionar fragmentos y jirones
de narraciones populares hasta convertirlas en historias, con
una dignidad periodística que no debieran tener.
[...]
<Ha escrito justamente Lucía Annunziata que "siempre
existe una razón política" desde los tiempos
de la "leyenda de la sangre". En cualquier caso, la
fuerza de la leyenda metropolitana en la cultura popular (y a
veces en la oficial) es directamente proporcional a un fracaso
del periodismo en su versión más moderna: descubrir,
comprobar, reconstruir, desmentir, tranquilizar, impedir la niebla
peligrosa de la superstición>.
La
larga noche de los pollos blancos
tiene como sustrato argumental la leyenda urbana del rapto de
niños huérfanos para venderlos a ricos extranjeros.
La muerte de la directora del orfanato de la capital guatemalteca,
sospechosa de vender niños, da pie a una investigación,
desarrollada por su hermano adoptivo y narrador, Roger Graetz,
guiada más por la intuición que por una metodología
profesional, ya fuera de tipo periodístico o policíaco.
No obstante, los protagonistas conocen muy bien el terreno en
que se mueven y el contexto sociopolítico del país;
su excelente formación -alumnos de las mejores universidades
norteamericanas-- les ofrece además una perspectiva idónea
para analizar el abismo que separa la mentalidad occidental de
la mentalidad de las capas bajas de Guatemala, así como
la específica estructura social de una dictadura latinoamericana.
En la novela se recurre en ocasiones a procedimientos típicos
del periodismo. Uno de los personajes protagonistas, Moya, es
periodista, dato que sirve de pretexto para analizar, aunque no
de modo exhaustivo, el funcionamiento de la prensa en una sociedad
de raíces dictatoriales.
Definición
de "periodismo de investigación"
Siguiendo la definición de Petra María Secanella,
de la que José María Caminos se hace eco en su libro
Teoría y práctica del periodismo de investigación,
(p. 20)el asunto del artículo y de la novelas se atiene
a las características que debe cumplir para ser considerado
PI: es producto de la iniciativa personal: tanto Graetz como Goldman
emprenden motu propio sus investigaciones; la materia es importante:
la muerte de una persona supuestamente implicada en el tráfico
de bebés destinados a vender sus órganos; el asesinato
de un obispo responsable de un informe que acusa al ejército
de represión y crimen de la población nativa; algunas
personas o instituciones quieren mantener en secreto: amenazas
de muerte, coacciones, intentos de soborno, obstrucción
a la investigación por parte de abogados, policías
y responsables políticos sobre periodistas o personas interesadas
en esclarecer el crimen son aspectos que se repiten en el artículo
y en la novela comentados.
Citando
a M. Quesada (ídem), especialista en Periodismo de Investigación,
Caminos advierte que es necesario diferenciar "investigación
periodística" de PI. Sin embargo, en la novela el
personje no recurre estrictamente a todas las premisas establecidas
por Quesada: sí "descubre información inédita
sobre temas de relevancia social" y "denuncia",
pero la verificación documental consiste precisamente en
la propia novela, que se erige en documento de los hechos [su
traslado al cine corroboraría el interés social
del tema y la verdad sociopolítica que contiene]. La denuncia
"con nombres y apellidos" sí se ofrece en el
artículo, tanto como queda establecido por las investigaciones
de abogados y la confrontación de datos del propio Goldman
y su corroboración en la sentencia; el hecho de "verificar
todo el proceso de investigación con un sistema de doble
contraste de datos" se produce dentro de la novela recurriendo
a una técnica literaria no insólita pero que dentro
de la narración permite, efectivamente, contrastar los
hechos y ofrecer al lector una ampliación de la información
útil: una narración en primera persona en la que
habla Roger G., y a partir de la seguda parte, una serie de capítulos
en tercera persona donde el protagonista es Moya, el periodista
de El Minuto.
La cuarta premisa, "romper el silencio de las fuentes
oficiales implicadas en esos temas, forzándolas a responder
de sus actuaciones ante la opinión pública"
constituye justamente el asunto del artículo: los miembros
encausados del ejército, de la inteligencia militar guatemalteca,
forman parte de esas fuentes oficiales que establecen a su conveniencia
la descripción de la realidad política del país
y por primera vez, se ven obligados a responder de sus actuaciones
ante la opinión pública, que aquí se encarna
en los tribunales de justicia. En la novela, ya hemos señalado
que el protagonista resuelve en privado los hechos y la suma de
testimonios, más el objeto cumpabilizador [el rizador de
pestañas] terminan dibujando un contexto que impide que
llegue a castigarse a los culpables. Desde el punto de vista de
la novela, el crimen no castigado equilibra los crímenes
de los que son víctimas los estratos más desfavorecidos.
Cabría asimismo entender el tema de la novela dentro del
apartado de "noticia transnacional". No así el
artículo, cuyo tema es de ámbito guatemalteco con
elementos de interés transnacional --resolución
de crímenes contra la humanidad; participación de
organismos internacionales, etc.--. En este sentido, la intervención
de los organismos internacionales mencionados (la UNI, XXX) traslada
el interés de la noticia al terreno de lo transnacional
pues al crearse una jurisprudencia para casos similares, se establece
que crímenes ocurridos en un ámbito local pasan
a considerarse atentados a los derechos humanos y, desde esa nueva
definición, pasibles de ser perseguidos y juzgados por
tribunales internacionales; delitos que, además, no prescriben
conforme a decisiones alcanzadas por los poderes nacionales (aquí,
los Acuerdos de Paz).
A mi juicio, ese paso desde el más estrecho localismo -el
campesino víctima de algún miembro de la oligarquía
apoyada por el ejército guatemalteco--, con su comprensión
irracional por parte de la víctima --dotado de un pensamiento
primario, que Goldman llama <pagano-místico>, incapaz
de elaborar en términos políticos su acusación--
que traduce en una leyenda que desplaza a un extranjero la culpa
--el rapto de bebés y huérfanos para venderlos fuera--,
sumado a la descripción pormenorizada de los métodos
y actos represivos del ejército para perpetuar su poder,
algo que permite definirlo como "crímenes contra la
humanidad", se conjugan en el artículo y en
la novela para definir un panorama ideológico típico
de los países sometidos a dictaduras fascistas.
Casi podría afirmarse que, al dar cancha a la explicación
"irracional", el pueblo se reserva lo que podría
llamar un "capital" de subversión, de respuesta
al abuso al que se ve sometido en forma de estallidos de ira incontrolados
y en apariencia inexplicables. Es probable que al resistirse a
un análisis o a una "deconstrucción" completa
de sus pensamientos en relación a los hechos que padece,
opresión que sufre desde hace siglos, el campesino protege
su único potencial de respuesta: esta posibilidad de sorprender
con un estallido que los poderes fácticos juzgarán
subversivos, y causará mayor daño en la medida que
no pueda delimitarse como obediente a un plan estructurado. Este
tipo de respuesta ha de parecerle al campesino simétrica
en proporción a la opresión que él sufre.
Dentro de este orden de ideas, la actuación de narradores-periodistas
como Francisco Goldman, en relación a Guatemala, o Sergio
González Rodríguez, sobre Juárez, puede entenderse
como un proyecto de construir un territorio de emancipación
para unos países donde el abuso del poder que ejercen el
ejército y la policía --con la connivencia de los
responsables políticos y las clases altas-- ha desestructurado
la sociedad y no existe lo que se entiende como un Estado de derecho.
El trabajo de esclarecimiento que realizan estos periodistas --y,
como vemos en el artículo, personajes como el obispo Girardi
y los abogados "Intocables"-- crean por sí mismos
(por su metodología, rigor y conclusiones) un espacio político
de transición. Estos profesionales crean a nivel transnacional
una noticia --hechos que en las sociedades democráticas
se lee sin vacilaciones como un atentado contra los derechos humanos--
que devuelve sobre al país una conciencia de la anomalía
establecida: el abuso, la desestructuración sociopolítica,
la ausencia de mecanismos de respuesta en la justicia. Al crear
conciencia social del hecho --el crimen político--, crea
simultáneamente la conciencia de una identidad de grupo
que podría estructurarse a través de una acción
política, a imagen y semejanza de la que ya es común
en otros países. En ese sentido, el periodismo político
puede recurrir a los métodos propios del periodismo de
investigación para, con la creación de todo un corpus
de testimonios y datos, contrastados y documentados, "retratar"
la voz de un sector de la población que, aglutinada en
función de unas reclamaciones, puede convertirse en esa
fuerza capaz de organizar un movimiento ideológico destinado
a reivindicar y luchar por establecer los elementos básicos
de un cambio del (des)orden político. Si parece vago o
demasiado general lo dicho anteriormente, bien puede traducirse
como la emergencia de ese grupo identitario que es el germen de
una clase mayoritaria y civil, agente necesario típico
de todo cambio desde un régimen fascista a otro de naturaleza
democrática, en la medida que a nivel transnacional --organismos
internacionales-- se le reconoce como el idóneo y legitimado
para reclamar, asegurar y consolidar una estructura democrática
del país.
Mientras ese cambio no se produce, los periodistas especializados
actúan como vigilantes, el enlace con el exterior.
Cuando el caso pasa al ámbito de los tribunales --en sentido
estricto, el Tribunal de Derechos Humanos (??), y, en sentido
figurado, el de la literatura o ensayo-- se crea un marco para
la resolució del abuso, marco donde la realidad nacional
se objetiva a través de la descripción de los hábitos
y consecuencias de la represión dictatorial. El proceso
y la sentencia justa tiene un carácter ejemplar, a nivel
nacional e internacional.
RESUMEN DEL ARGUMENTO DE LA NOVELA EN
RELACIÓN AL TEMA DEL TRÁFICO DE ÓRGANOS
Flor
regresa en 1979 a Ciudad de Guatemala donde ha sido contratada
para dirigir un orfanato privado y una clínica especializada
en desnutrición llamado Los Quetzalitos. Estudiante en
el instituto de Namoset (Boston), obtuvo una beca para estudiar
en la universidad de Wellesley. Flor fue adoptada por la familia
del narrador, hijo de un judío criado en los barrios judíos
pobres de Boston, diecisiete años mayor que su mujer, una
guatemalteca rica.
El 17 de febrero de 1983 <hacia el final de la victoriosa campaña
antisubversiva del general Ríos Montt, la cual según
he leído en los periódicos y otras fuentes, sumó
miles de nuevos miembros a la ya numerosa población huérfana
de Guatemala, Flor fue encontrada asesinada [...] Muerta de una
sola y profunda cuchillada en la garganta>. (p. 14). Además
de novela de formación, ésta lo es de la formación
de una memoria histórica en la que la reconstrucción
del asesinato ayuda a trazar una geografía política
de una dictadura.
Flor es acusada por la prensa más importante de la capital
de ser responsable de la venta de bebés, criaturas compradas
ilegalmente e incluso robadas, que son vendidos a parejas sin
hijos de Europa. El tema del tráfico de huérfanos
es una leyenda metropolitana que tiene en países como Guatemala
u otros igualmente subdesarrollados un amplio eco. <Y ahora
los periódicos presentaban el caso de Flor como otra manifestación
de hipocresía e imperialismo: una cultísima ciudadana
de Estados Unidos que, con afán de lucro personal, vendía
a las víctimas supervivientes de las "supuestas"
atrocidades perpetradas contra los derechos humanos, las mismas
por las que los norteamericanos afirmaban estar tan preocupados>.
Como en el caso de los hechos que describe e investiga Sergio
González Rodríguez de las Muertas de Juárez,
Huesos en el desierto, la creación
y circulación de este tipo de leyendas (el extranjero americano
que viene a llevarse a nuestros niños) se explica por un
complejo mecanismo de defensa psicológico por parte en
primer lugar de las capas desfavorecidas, que de ese modo consiguen
traducir a un nivel simbólico una acusación contra
la explotación de la que son víctimas, sobre todo
su flanco más débil, esto es, niños y mujeres.
Este grupo social da rienda suelta a su frustración a través
de la violencia, como sucede con el linchamiento de la joven norteamericana
que cometió el error de acariciar a unos niños en
la calle. Esa violencia expresa el odio acumulado contra la gran
potencia estadounidense.
El siguiente paso de la "acusación" llega de
la mano de individuos de un origen social mixto, como el narrador,
Roger Graetz, y la protagonista de esta novela --ambos son reflejos
de la personalidad del escritor Francisco Goldman, crecido "entre
Boston y Guatemala". El mismo Sergio González Rodríguez,
autor de Huesos en el desierto, actúa también
desde su condición de periodista, con una formación
universitaria, como enlace entre dos mundos, dos bloques sociales
opuestos: el del poder y el de los desfavorecidos, en orden a
crear esa tercera instancia a la que ya nos hemos referido, supuestamente
neutral, que aspira a crear una Verdad establecida a partir de
los hechos probados y analizados.
El comercio de niños es, según <una publicación
defensora de los derechos humanos, una secuela comercial de la
guerra civil y la represión violenta> [algo de lo que
tenemos constancia por el caso de Argentina].
En la novela, la policía argumenta que el móvil
del asesinato era que dado que Flor no podía ella sola
hacerse cargo del negocio, sus socios la hicieron callar, <antes
de que la policía pudiera obtener la orden de su detención>.
A partir de esta primera acusación se inicia una campaña
de desprestigio de la mujer, de modo que incluso el dato de que
fuese atractiva parece implicar un rasgo probado de sordidez moral.
Elucidar lo ocurrido en torno a este asesinato supondrá
desvelar el funcionamiento de la mentalidad guatemalteca y desentrañar
algunas de sus convicciones de raíz más primitiva.
En la páginas 406 el narrador hace una síntesis
en pocas frases de su recorrido: <Mi viaje por el altiplano
y mi regreso a la ciudad: Moya con un cuaderno, el escuadrón
de la muerte, luego me escondo con Moya hasta que él puede
huir del país; una semana después me infiltro en
el orfanato; al cabo de dos meses una monja la que había
conocido durante aquel viaje por el altiplano llega a la ciudad
con la noticia de un chico perdido...>.
La novela contiene en sus más de 500 páginas una
exhaustiva relación de detalles acerca del contexto político
en Guatemala y explica cómo éste se traba en la
vida cotidiana de sus habitantes. <En 1978, el Congreso Americano
cortó la ayuda militar directa al gobierno militar guatemalteco
debido a las violaciones de los derechos humanos, considerados
los más brutales de América Latina.> Así,
en la fecha en que se desarrolla la acción de la novela,
Estados Unidos sigue sin prestar su ayuda. Desde Guatemala, se
interpreta esta interrupción de la ayuda como una especie
de <violación general de los derechos humanos de todos
los guatemaltecos y una hipócrita forma de imperialismo>.
Se considera también con cierto detalle el papel que la
prensa juega sosteniendo al poder y, a veces, regateando con él
en vista a publicar alguna información de interés.
Como es habitual en las dictaduras, la información periodística
tiene una vertiente "hermética", el lector se
acostumbra a leer entre líneas; tiene además una
vía de escape en un tipo de prensa en apariencia banal
que constituye por su misma existencia una formulación
irónica, satírica, que busca a través de
noticias alegres, anodinas o sorprendentes cubrir un espacio que
supla el que ocuparía "todo lo que no se puede decir".
En este sentido cabría entender la función que el
periodista Moya ejerce y el relativo poder que tiene...
PRENSA
E INFORMACIÓN EN GUATEMALA
La
prensa distorsiona los hechos segun su conveniencia: enojados con
Estados Unidos porque ha suspendido la ayuda a Guatemala, la toman
con los norteamericanos de A pie. En este caso, Graetz y su padre
declinan comentar con los periodistas el asesinato de Flor y la consecuencia
es que:
<al día siguiente los periódicos dijeron que habíamos
violado los derechos humanos de los guatemaltecos al negarnos a comentar
públicamente el caso, con lo cual querían decir que
habíamos violado la libertad de prensa e información.
La verdad es que exageraron aquel hecho como si fuera otra gran muestra
de hipocresía yanqui hacia Guatemala>. p. 53.
Cierta clase de prensa opta por informar de manera indirecta. Lo que
sigue sugiere que la prensa es consciente de que al dar "la parte
por el todo", el lector sabe deducir de qué todo no se
está hablando.
P.154 <En un periódico de hoy aparece la foto de un par
de mocasines vacíos entre unos hierbajos, sin duda abandonados
allí durante la noche [...] Sólo que el artículo
no habla de eso. Los mocasines pertenecían a un estudiante
universitario desaparecido cuyo <cadáver manifestando señales
de tortura> acababa de ser hallado en el mismo descampado lleno
de maleza. Y por ello uno de los periódicos, como si quisiera
tratar la historia de siempre desde un punto de vista nuevo, publicó
una foto de sus zapatos.>
P.
54: Una reportera norteamericana, en cambio, define con claridad la
situación: <Es cosa sabida que [..] la prensa de aquí
no es precisamente enemiga del poder>.
P.
135. A partir de una intuición, el personaje Moya baraja la
posibilidad de dar rienda suelta a la frustración provocada
por la muerte de su amante y, como Graetz, a partir de datos hilvanados
intuitivamente, cree hallar un asomo de explicación. Decide
escribir un artículo <totalmente impublicable incluso en
El Minuto [...], un artículo sobre las circunstancias que rodearon
la muerte de Flor y el crimen>.
P.
276: <fue un trabajo de fafero. / ¿Qué es un fafero?
/ Ay, no. Es un reportero que acepta fafas, vos... Sobornos.>
P.
279: <¿Quién paga a los faferos?> Moya contesta:
<Estamos hablando de un cierto tipo que puede sobrevivir como periodista
en Guatemala, algunos perciben un salario regular del ejército
y, en otros casos, pueden decir que hasta su salario regular es su
fafa. El miedo, la ignorancia y la fafa son mi protectores, nada preguntaré
ni me faltará, ¿ves?>
P.
278: Moya no consideraba ni siquiera una coincidencia, sino como parte
de una pausa incesante, un camuflaje siempre presente detrás
dle cual podría haberse escondido cualquiera (chafas asesinos,
coroneles y generales, en una intermilable ilusión de que siempre
hay más...).
UN
PÁRRAFO QUE RESUME TODO UN CONTEXTO SOCIAL, POLÍTICO
Y LA ÓPTICA DE LA POBLACIÓN RESPECTO DE LA JUSTICIA
P.
278: <Mientras no pasen de ser rumores y se convierten en acusación
oficial formulada por un tribunal militar, ¿qué más
da? ¿Quién va a hacerle esto a un coronel, vos? Ni siquiera
el general Ríos Montt, a menos que esté deseando que
den un golpe contra él. Y el cornel López Nub está
en El Quiché haciendo la contrainsurgencia, combatiendo a la
guerrilla, incendiando poblados.... ¿a este hombre excepcionalmente
ocupado se le ocurrirá librarse de la amenaza que pesa contra
su hermana [...] El buen nombre de su familia, en un país donde
nadie espera que un coronel tenga un apellido limpio, haciendo asesinar
a una mujer en la que porbablemente nunca ha pensado siquiera, con
el fin de cargarle el muerto? > (son palabras de Moya).
CONNIVENCIA, RESIGNACIÓN, RESISTENCIA DE ESTADOS UNIDOS
EN RELACIÓN A LOS MÉTODOS DEL PODER GUATEMALTECO
P. 72. <Allí, en la embajada, de forma silenciosa e inexorable,
ya estaban disolviendo el caso de Flor dentro de una estrategia más
amplia cuya finalidad era hacer que se pudiera sobrevivir a conmociones
como aquella, a toda y cada una de las conmociones, sin forzarlas
jamás ni permitiendo siquiera que llegasen a un final definitivo...>
P. 75: <¿Qué esperaban que hiciera la embajada? ¿Romper
las relaciones diplomáticas?>
P. 136. <Moya tiene ahora relaciones más influyentes y poderosas.
Profesores que pueden telefonear a profesores que pueden telefonear
a senadores y embajadores que son distinguidos ex alumnos y que a
su vez pueden telefonear a generalísimos y decirles: <¡Soltad
al chico!>. Sabemos que le habéis secuestrado así
que no le toquéis ni un pelo de la cabeza o ya podéis
despediros de vuestra ayuda militar>.
P. 306 (cómo protegerse del ejército). <quizá
e ejército veía ya en él a alguien a quien era
mejor dejar en paz o incluso obligar a exiliarse en vez de secuestrarle,
torturarle para arrancarle sus secretos y matarle luego, ya que ello
podía resultar contraproducente y provocar un escándalo
histérico en las páginas editoriales y de opinión
de la prensa norteamericana y europea>.
CRÓNICA
(LA NARRACIÓN DE LOS SUCESOS RELACIONADOS CON FLOR Y SU MUERTE)
En
alguna ocasión el narrador Graetz se muestra muy explícito
sobre sus métodos de "filtración" de datos
al lector. El método en cuestión constituye una ligera
ironía sobre los procedimientos del periodista que dispone
de fuentes y datos de especial interés y subraya la conciencia
de las similitudes del contenido del relato con la crónica
periodística:
P. 134 <No me guardo la información que Moya me dio, sus
<revelaciones>, porque quiera crear un efecto de intriga, como
creo que se verá claramente cuando llegue el momento de exponerlas.
[...] Lo hago porque las cosas deben explicarse siguiendo cierto orden.
[...] A Moya le gusta exhortarme diciendo que esto no debe ser una
crónica de lo que es estar muerto>.
Métodos
de periodista:
P.
187 <bastante avanzada ya la investigación que él
y Roger habían emprendido, Luis Moya se pasó siete horas
enterrado en el sótano donde estaban los archivos de la jefatura
de la Policía Nacional en Ciudad de Guatemala; allí,
con elf urtivo permiso y asesoramiento de un amistoso, decidido, muy
sobornado (...)y solo remotamente parecido a una pasa sargento de
policía encargado de los archivos, había buscado los
archivos y fichas de Flor (...) El caso no estaba cerrado oficialmente
(...).>
P. 333 <Para ser justos con Moya, hay que señalar que reallmente
no puede decirse que cultivara |