LA LARGA NOCHE DE LOS POLLOS BLANCOS
&
VICTORIA EN GUATEMALA

© Texto: María José Furió
Universidad Pompeu Fabra, 2003/4
Doctorado Comunicación Audiovisual- Periodismo Especializado

abajo

El tema de fondo es que la justicia y la verdad siempre ganan, un tema muy querido por el público norteamericano, por esencia optimista y pragmático. El tema implícito, la prensa es una pieza esencial del esclarecimiento de la verdad.
Titular:

Convictos oficiales guatemaltecos por participar en el asesinato del obispo Juan Gerardi Conedea, director de una agencia que trabaja a favor de los derechos humanos en Guatemala.

Goldman define el asunto del artículo: la novedad del hecho

< El pasado 7 de junio tres militares, dos de ellos oficiales, fueron condenados por el Tribunal de la Ciudad de Guatemala por haber participado en el asesinato de motivaciones políticas --"ejecución extrajudicial" fue el término legal utilizado-- del obispo Juan gerardi Conedera, fundador y director de la Guatemala Archidiocese's Office of Human Rights (ODHA). Un sacerdote de la parroquia fue también condenado como cómplice del crimen. Se trataba de un veredicto que la mayoría de guatemaltecos nunca habrían esperado oír y ciertamente no en relación a este crimen.

>Hasta este 7 de junio ningún oficial militar había sido declarado culpable y sentenciado a la cárcel en Guatemala por un asesinato político. El ejército guatemalteco es responsable en los últimos 25 años de un récord en el hemisferio de ser el mayor violador de los derechos humanos de sus ciudadanos, responsable de más de 200.000 crímenes contra civiles desarmados. Otro detalle sin precedentes es que se incluye en el veredicto de los jueces que se realice una investigación criminal contra los "autores intelectuales" del crimen, que resulta ser el mando de oficiales de la unidad de los militares convictos.
>Este éxito, relativo, se ha conseguido al cabo de grandes dificultades
>Durante cerca de tres años los que intentaban llevar a buen puerto el caso han sufrido intimidación y coacciones. El fiscal fue perseguido, varios testigos se vieron forzados por las amenazas al exilio; el jefe del ODHA (que dirigía el fallecido) se ve obligado a recibir protección y finalmente a exiliarse junto con su familia.
>La defensa manipuló a la prensa para conseguir retrasar el juicio. Acusó a jueces de corrupción y a algunos testigos de negociar sus acusaciones a cambio de ventajas económicas (la pobreza del país justificaría caer en la tentación). En resumen, consiguen crear un clima de opinión de cierto escepticismo.

El autor, FRANCISCO GOLDMAN

Contextualización política del significado de los acontecimientos
<1996. Terminan 36 años de guerra con los Acuerdos de Paz --ONU, EUA, US y varias organizaciones gubernamentales...-- con la intención de construir la democracia --[tema clave del trabajo desarrollado por Francisco Goldman es que Guatemala llegue finalmente a alcanzar este objetivo]-- y así se pretende también acabar con un período de crímenes contra los derechos humanos.
>Fruto de este debate [es decir, cómo realizar la transición política. Necesidad de hacer limpieza y depurar responsabilidades] es la voluntad de llevar a juicio a los acusados militares. El presidente Portillo promete continuar la investigación... Los activistas de la ODHA junto con MINIGUA y la UNI, misión de pacificación (europea) presionan con el apoyo de varios gobiernos extranjeros (incluido el norteamericano). Pese a la apelación de los que han sido declarados culpables (mientras se cierra el artículo), los guatemaltecos han podido ver por primera vez cómo unidades de inteligencia del ejército son llevados a juicio.

Reconstrucción del asesinato


<La noche del domingo 26 de abril de 1998, el obispo Gerardi de 75 años, hombre de complexión robusta, es golpeado en el garaje de su parroquia después de aparcar su VW golf. Unos diez minutos después, un homeless de los doce que suelen dormir enfrente del garage de la parroquia vio salir por una pequeña puerta lateral del garaje a un joven sin camisa, que había dejado su jersey azul y una especie de porra en el lugar del crimen, y al obispo en medio de un enorme charco de sangre.
>El desconocido desaparece después del crimen y nunca pudo ser localizado. Pero hacia el final del juicio varios testigos le identifican como Hugo, soldado miembro de las fuerzas especiales y agente del G2, la Inteligencia Militar.

> Dos o tres de los militares convictos, el capitán Byron Lima Oliva y el especialista Obdulio Villanueva pertenecieron a esta unidad (Presidential High Command), responsable, entre otras tareas, de garantizar la seguridad del presidente. El EMP, que dispone de su propia unidad de inteligencia militar, conocida como el Archivo, pero ahora considerada como subordinada a la inteligencia militar de Guatemala (G-2), es sospechosa de numerosos asesinatos y desapariciones a lo largo de los ochenta y los noventa.
Exposición de los motivos políticos para asesinar al obispo. Subtrama: el papel político de la Iglesia católica en estos países

>Dos días antes de morir, el obispo Gerardi hizo público el informe Guatemala: Never Again, [Guatemala: Nunca más] sobre las atrocidades cometidas durante la guerra civil. El informe fue promovido por el Interdiocesan Project for the Recuperation of Historial Memory (REHMHI), contiene testimonios del US State Department (estadounidense, por lo tanto), con fuentes como documentos desclasificados por el mismo. El informe identifica a más de 52.000 civiles muertos o desaparecidos de los 200.000 en total. Dado que su conclusión atribuía la responsabilidad del 80 % aproximadamente de los crímenes al ejército y sólo el 5 % a la guerrilla, existían razones sobradas para enojar a los militares.

Fuente directa: el general Rodolfo Robles...
<Del informe de 1400 páginas se desprende una pintura del ejército genocida que a lo largo de los años ochenta se ensañó con la población maya, convirtiendo en rutinaria la tortura, las desapariciones y la eliminación posterior de los oponentes políticos.
[La finalidad del informe es dar voz al pueblo. En este caso, la voz de las víctimas es la misma voz del pueblo que, según se sobreentiende implícitamente en el artículo, en la Historia suele silenciarse porque la escriben los vencedores.]

>Según Edgar Gutiérrez [fuente directa y conocida, experta y avalada por su prestigiosa trayectoria], former-director del REMHI y protegido del obispo; en la actualidad jefe del Office of Strategic Analysis en el gobierno de Portillo, Gerardi empezó a elaborar este informe porque estaba enterado de la firma inminente de los Acuerdos de Paz que iban a desembocar en la creación de una Comisión de la Verdad auspiciada por la ONU. Gerardi, consciente de que la población maya sería renuente a colaborar con los investigadores de la UN, a menos que la iglesia católica despejara algunos de sus temores, se dedicó a apaciguarlos y los preparaba recogiendo sus declaraciones para posibilitar así el segundo paso del segundo y más ambicioso proyecto. El obispo también manifestó que las pruebas recogidas por REMHI en el informe podrían ayudar al pueblo si más tarde quisiera reclamar justicia contra la guerrilla o los militares. Éste era un motivo obvio para castigar al obispo Girardi por publicar un informe en el que se ponía de relieve la actuación impune de los militares.

<Primera conclusión de la acusación sobre las motivaciones del asesinato: se pretendía castigar al obispo por amenazar la impunidad de los militares. Dejar al pueblo sin uno de sus valedores lo debilitaría y amedrentaría a quien aspirara a ocupar su lugar. Gutiérrez y otros de la ODHA sostienen que un asesinato tan elaborado era además un esquema para distraer la atención del informe y crear un misterio teñido de escándalo. Algo que sí consiguieron.

Cuando, efectivamente, el voluminoso informe patrocinado por la UN se realizó en 1999, un año después del asesinato del obispo y de su informe, Memorial of Silence (Homenaje al Silencio), responsabilizaba al ejército del 90 % de los asesinatos de civiles y acusaba formalmente al ejército guatemalteco del genocidio de la población campesina maya. Con los acuerdos de paz, ambas partes decidieron una amnistía general sobre la persecución de los crímenes de guerra. Pero la ley internacional impide expresamente la amnistía por crímenes contra la humanidad y como tal cabe entender el genocidio del campesinado maya. Esta ley internacional abre camino a numerosos casos llevados a los tribunales a partir de entonces en Guatemala.>

Antecedentes de la ODHA

<La ODHA fue fundada por Gerardi en 1986, fue el primer Centro Pro Derechos Humanos del país. Ofrecía servicios legales, protección, programas educativos y apoyo psicológico a las víctimas de violencia y participaba en las excavaciones que se estaban practicando en las zonas donde tuvieron lugar las matanzas.
>Tras el crimen de Gerardi, los activistas de la ODHA esperaban mucho de las pruebas forenses, pero pronto quedan decepcionados y entienden que la investigación no perseguirá a los sospechosos obvios, de modo que deciden proceder a la investigación. El equipo lo forman cuatro estudiantes de leyes de los cuales sólo uno posee experiencia en investigación criminal.
Se bautizan jocosamente como Los Intocables y quieren recabar información suficiente para poder centrarse en refutar las posibles falsas pruebas que la defensa podría introducir en el juicio. [David contra Goliat]

> Hasta ellos llega de fuentes anónimas numerosa información útil. Muy pronto se encuentran al frente de la que termina siendo la batalla legal más publicitada y politizada de la historia de Guatemala
Indicios para sustentar la acusación

Las pruebas más importantes señalan al capitán Byron Lima Oliva, ayuda de campo de la guardia de elite presidencial, y a su padre, el coronel Byron Lima Estrada, líder del poderoso grupo de oficiales retirados y veteranos de guerra con mucha influencia entre el ejército: su posición resultaría vulnerable si le persiguen por crímenes contra los derechos humanos.>

Contextualización del estamento militar guatemalteco

<Cómo hacerse rico en el ejército: a través del tráfico de drogas y de coches robados. Ni siquiera el poder civil consiguió obligar a los militares a renunciar al control que ejercían sobre la seguridad nacional interna.

>En el juicio, Edgar Gutiérrez [fuentes: información derivada de la declaración en el juicio] testifica que varias semanas antes de la muerte del obispo varios miembros de la ODHA pidieron que se investigase a los dos Lima.

>Un ayudante del presidente Álvaro Azu contestó que era imposible investigar a los miembros de la seguridad personal del presidente porque eso significaba enemistarse con la Cofradía. Se trata de un grupo activo de soldados creado a finales de los setenta dentro de la Inteligencia Militar. Según Gutiérrez, las estructuras militares y paramilitares suelen actuar con total impunidad. El gobierno civil es incapaz de desmantelarlo. Su misma impunidad les protege e intimida a quien trata de denunciarles.

>Con su actuación, Gerardi suponía una amenaza a la impunidad del ejército.

La primera respuesta de la defensa (Otto Ardón, abogado de la Guatemalan Air Force) es asegurar que se trata de un crimen privado a consecuencia de un enfrentamiento entre homosexuales. Un fuente, oficial militar del alto rango, plantea esta hipótesis de la que no tarda en hacerse eco un columnista de un periódico conservador. Esto lleva, en julio de 1998, a arrestar al padre Mario Orantes (34 años) que compartía la parroquia con el fallecido. Dado que el sacerdote ofrece pruebas poco plausibles y contradictorias, se le considera sospechoso.>

Los testigos

<No obstante, nadie en la ODHA cree que el joven y sibarita sacerdote sea culpable, sí en cambio que sea cómplice, de modo que bien pudo ser él quien le abriera la puerta a los asaltantes. Nadie le cree cuando afirma que se quedó en su habitación sin oír nada mientras tenía lugar el crimen y que luego se sintió impactado cuando vio la sangre. Y además, aseguró que, pese a la buena iluminación del garaje, no reconoció que se trataba del obispo, su compañero de casa durante ocho años.
Contextualización de la actualización de la defensa de los militares

Alegar que se trata de <crímenes pasionales> es habitual en Guatemala. Ardón propone que algunas de las heridas que presentaba el cuerpo del obispo eran obra de un perro (un pastor alemán, Baloo). La ODHA introduce sus propios expertos de EUA, incluyendo a un dentista-forense y consultor del FBI, que testifica que fue atacado probablemente por dos asaltantes al menos, incluido uno que le golpeó en la frente con un objeto parecido a un tubo de acero.>

Intimidación de los testigos

<En marzo de 2001, cuando el juicio por asesinato ya estaba en marcha, varios testigos importantes de la acusación tuvieron que abandonar el país por amenazas e intimidación: otros, relacionados tangencialmente con el caso y que podían corroborar aspectos de otros testimonios, o aportar nueva información, han sido asesinados o murieron en forma sospechosa. Algunos testigos de este segundo tipo fueron los indigentes que solían dormir enfrente de la parroquia de San Sebastián y que estuvieron presentes en la zona la noche del asesinato. Fueron drogados aquella noche, pues alguien les dejó comida y varias botellas de cerveza de cuarto de litro abiertas. Esto explica que durmieran como piedras durante la noche, y que sólo Rubén Chanz Sontay, indigente que aparece como testigo clave, permaneciera despierto, pues no bebió cerveza.

>Como en la mayoría de países desarrollados, los laboratorios de investigación criminal [crime laboratories] de Guatemala carecen de recursos para realizar estudios forenses totalmente fiables. El abogado del ODHA, Mynor Melgar le dice a Goldman [fuente directa, identificada y exclusiva] que habitualmente, la única prueba que se puede aportar en un juicio es el testimonio de un testigo. Es posible comprar, intimidar o matar a un testigo. Y esto es lo que complica mucho la posibilidad de resolver un crimen en Guatemala. El caso de Gerardi dependía casi por completo de los testigos. Y sin embargo hubo muchos testigos. Un taxista (ahora en el exilio) que vio a un hombre sin camisa con un tatuaje en el brazo conduciendo un Corolla blanco. Este mismo taxista estaba al acecho de la policía como es habitual en los que toman droga, se fijó en la matrícula del Corolla, 3201, una pista que más tarde llevó hasta el Ministerio de Defensa. Unos años antes, esas matrículas fueron asignadas a una base militar que estaba al mando del coronel Byron Lima.

>El segundo testigo clave de la acusación era un ladrón. Gilberto Gómez Limón, encarcelado en 1998 con el especialista José Obdulio Villanueva, el tercer militar acusado, que perteneció a la misma unidad, la EMP, que el capitán Lima. Gómez Limón estaba cumpliendo una sentencia de dos años y medio en la misma cárcel de Guatemala que Villanueva, en Antigua --situada a una distancia de media hora en coche de la capital--, que cumplía dos meses por matar a un lechero (que se había metido sin intención con su camioneta por el camino del que sería presidente Arzú). Gómez Limón sabía que Villanueva había trabajado de guardaespaldas del presidente y declaró en el juicio que el día en que Villanueva entró en la prisión las autoridades le avisaron de que <no se le ocurriera tocarlo porque trabajaba para el Estado> [pruebas derivadas].

>Gómez describe que vio salir de la cárcel a Villanueva a las cinco y media de la mañana antes del asesinato y que regresó a las cinco y media de la tarde, y que luego volvió a desaparecer durante la noche del crimen. Después de regresar, al amanecer, Gómez Limón testificó que Villanueva estaba ansioso por ver las noticias de la mañana, él mismo explicó que se trataba de un sacerdote y que lo habían matado. Y pensé que yo estaba loco [?= I thougt it was my own craziness when I thougth] cuando pensé que eso había sucedido mientras él estaba fuera.

>Gómez [se le describe en el juicio peinado con cola de caballo y protegido con un chaleco antibalas] declara durante el juicio que fue amenazado repetidamente, al igual que su familia, hermanos e hijos. Les pagaban 20.000 quetzales si no hablaba. Luego subieron a 100.000. El día anterior se presentaron en casa del hermano por tercera vez conminándole a que les dijera qué iba a declarar en el juicio. Intentaron varias estrategias para que no dijera la verdad.

>Los abogados de la defensa iban bien vestidos --la mayoría de sangre europea o mestizos de piel bastante clara, lo cual contrastaba con los abogados de la acusación, muy morenos, bajos, más mestizos y algunos de apellido indio--, le interrogaron durante horas para intimidarle.

>Empiezan las revelaciones impactantes: llegamos a mitad del reportaje.
>Uno de los abogados de la defensa, Ramón González provocó la revelación más memorable dentro de interrogatorio cuando presionó al testigo para que describiera lo sucedido en la cárcel después de que hubo hablado con el fiscal.

>Gómez Limón explica que los guardias le pusieron en un lugar seguro porque ni siquiera podía beber nada por miedo a ser envenenado. No podía siquiera comprar ninguna bebida. Una persona de MINIGUA llegó y lo colocó en un lugar seguro cerca de casa del guardia. La gente le preguntaba por qué se había metido en esas si Villanueva es un asesino.

>El defensor le grita exigiendo que le dé nombres de la gente que le ofreció dinero por callar y cómo es que se presentaron en tres ocasiones. Gómez responde que esas personas que le ofrecieron dinero se hallan en ese mismo momento presentes en la sala. El primero es el abogado de la cárcel, Paco; luego hay otro abogado y apunta a Roberto Echevarría (jefe de los abogados de la defensa del capitán Lima), que había dicho venir del Ministerio de Defensa directamente.

Roberto Echevarría, que destaca por sus cáusticas preguntas, se veía de golpe acusado de intentar comprar al testigo.>

Militares de alto rango son acusados directamente por marginales

<El tercer testigo clave fue Rubén el Colocho Chanax Santay, joven homeless que vivía en el parque San Sebastián y que vio al hombre sin camisa. Chanax declara que vio a Obdulio Villanueva junto a otra persona, de quien sólo sabía que se llamaba Quesén, en el parque situado enfrente de la parroquia de San Sebastián el domingo por la mañana, 26 de abril y que Villanueva le avisó de que se fuera antes de las diez de la noche porque <alguien va a morir>.

>La defensa llamó a Chanax como testigo porque sus declaraciones previas al juicio, si no cambiaban, podían ser devastadoras para el acusado. Así, bajo una fuerte protección, regresó del exilio como el <testigo estrella>. Chanax, que había sido soldado en otros tiempos, trabajaba de lavacoches en el parque cerca de los cuarteles generales de la EMP, detrás de la residencia presidencial y el Palacio Nacional.

>Los agentes del EMP solían pasear por el parque y a veces llevaban sus coches a lavar allá; a muchos de ellos Chanax les conocía por su nombre.

>En el juicio añadió nuevos detalles. Que en 1997 el capitán Byron Lima padre le reclutó como confidente del G-2 o inteligencia militar. Como necesitaba dinero, aceptó. <Me dio un número de teléfono y tenía que informar de lo que veía. Llamaba cada sábado. Tres meses después le dijo que tenía un trabajo especial: <quiero que vigiles a monseñor>. Declara que cuando tenía que llamar para informar sobre el obispo Gerardi sólo tenía que decir previamente las palabras código Operación Pájaro.

>Tras esta revelación, la declaración de Chanax ganaba credibilidad. Se explica entonces que Villanueva le avisara de que alguien iba a morir porque sabía que era confidente de la policía. Después de las nueve de la noche Chanax y después el Chino Iván Aguilar, otro de los vagabundos, estaban en una tienda de la vecindad propiedad de un tal Don Mike viendo una película en la tele. A esa hora, el vecindario estaba desierto. El Coronel Lima, según Chanax, entró en la tienda junto con tres hombres a los que no reconoció. Desde la tienda tenían una visión directa de la parroquia, que quedaba justo enfrente, con lo que el coronel Lima no tenía más cruzar la calle hasta la acera contraria.

>El coronel, como líder del poderoso grupo de oficiales veteranos de guerra, era un sospechoso obvio. Él estaba especialmente amenazado por una potencial acusación de crímenes contra los derechos humanos tras el informe del obispo. Los jueces se preguntan en el veredicto qué estaba haciendo el acusado en la tienda y decidieron que "era a todas luces lógica" asumir que tenía conocimiento de lo que estaba sucediendo en la parroquia [relacionando el asunto de las matrículas anotadas por el taxista y su poco convincente coartada sobre su paradero durante aquella noche], concluían que su complicidad no terminaba en el control que pudiera ejercer sobre lo sucedido sino que su participación empezaba bastante antes, cuando contrató a confidentes militares para controlar las actividades de monseñor. Incluso si sólo tuviera conocimiento del crimen que tenía lugar a media manzana de donde se encontraba, era también cómplice criminal de "dominio" sobre el crimen, es decir, el poder de prevenirlo.

>El coronel no fue convincente al ofrecer una coartada después de negar que no hubiese estado en la tienda en cuestión. Tampoco convencieron los abogados de la defensa cuando declararon que la tienda a la que aludía Chanax no existía. Después del testimonio de Chanax la tienda cambió el rótulo y Chanax la identificó finalmente por el reloj de la pared, mientras el dueño de la tienda se negaba a hablar.

>La noche del asesinato, un poco antes de las diez, Chanax salió de la tienda y emprendió el regreso al parque. Cuando vio lo tranquilo que estaba todo, decidió que lo que Villanueva le había dicho no había sucedido y empezó a preparar su lugar para dormir enfrente de la puerta del garaje donde dormían los demás. Luego vio al chico sin camisa.

>Sabía que ese chico trabajaba para el EMP y lo identifició como Hugo, que habló un poco con él y luego apareció un Grand Cherokee Jeep y dos hombres vestidos de negro: eran el especialista Villanueva con una cámara de vídeo pequeña y el capitán Byron Lima. Según Chanax, Byron le pidió que le ayudaran y le empujó. Le dio unos guantes tipo de hospital. Había un cuerpo en el suelo en medio de un charco de sangre y no descubrió que era Girardi hasta que le dieron la vuelta al cuerpo. Chanax colocó algunos papeles de diario encima de la sangre para dar la impresión de que se había producido una pelea. Antes de irse, amenazó a Chanax con que si hablaba acabaría como él.

>La puerta del garaje seguía abierta. Chanax se dirigió hacia la puerta principal y llamó varias veces a la campanilla sin obtener respuesta hasta que de repente aparece el padre Mario Orantes por la puerta pequeña del garaje vistiendo una chaqueta larga y negra de piel. Le dije: padre, se han dejado la puerta abierta, a lo que el otro responde: Gracias, Colocho, y la cerró.

Chanax declaró que no sabía qué más hacer e intentó dormir. Como confidente de inteligencia militar había entendido que corría menos riesgos si se quedaba en su sitio y hacía lo que se le había dicho. A medianoche, apareció Orantes vestido con un albornoz, y preguntó a los homeless si vieron quién había venido. Le contestan que sólo han visto al muchacho (Hugo) y el otro no contesta, al cabo de rato vuelve y explica que Gerardi ha sido asesinado. Cogió a Chanax aparte y le dijo que contara todo lo que sabía, todo excepto que él salió a la puerta.>

Testigo en peligro declara mediante grabación

<Otro testigo resultó ser mucho más importante que Chanax. Jorge Aguilar Martínez, especialista del EMP. Se leyó su declaración grabada. Trabajó de camarero personal del presidente Arzú y como conserje en el EMP de la residencia presidencial. Antes de abandonar Guatemala, su vida corrió peligro, que sólo terminó gracias al programa de asilo y a una nueva identidad, al tiempo que se le prohibía que mantuviera contacto con nadie relacionado con el caso del obispo Girardi.

>En 1999, dos de los Intocables, mientras buscaban información para el caso que parecía atascado, encontraron una carta de un trabajador de Guatemala City que decía conocer a alguien que sabía de alguien que sabía algo. Lo que siguió a esa pista fue una paciente labor de hormigas. Les llevó varios meses convencer a una persona para que presentara a otra. La cadena llevó hasta la mujer de Aguilar Martínez, la cual convenció a su marido para que hablara con la ODHA, a pesar de la prohibición.

>Aguilar Martínez les contó que el último domingo de abril de 1998 estaba de guardia de trabajo desde las seis en la EMP como portero de la puerta principal. Entre las ocho y las ocho y media un SUV Trooper rojo con el mayor Escobar Blas a bordo del EMP Protection Service, el especialista Galiano y dos especialistas más sin identificar de la unidad llamada "the G2" se detuvo en la puerta. Escobar pidió por el capitán Dubois, el superior de Aguilar esa noche y declaró: <Sin dieciocho> (es decir, sin problema) y se fue en el coche. Bien podría ser que el mayor Escobar trasladara a los especialistas a la parroquia de San Sebastián donde querían entrar y allí esperaran la llegada del obispo, que se produjo una hora y media después.

>El capitán Dubois le pidió a Aguilar que no registrara las entradas y salidas de vehículos y especialistas, algo que habitualmente se le pedía que hiciera [y que se limitara a vigilar el teléfono de la oficina, que incluía una línea privada par el mayor Escobar Blas]. Se le pidió que avisara a todos los que también estaban de guardia que desde aquel momento estaba prohibido entrar en el patio presidencial.

>Poco después de las nueve, Aguilar Martínez empezó a recibir llamadas de la línea del mayor cada tres o cuatro minutos por la que le informaban: <sin dieciocho>, y finalmente: <una bomba enfrente del drugstore de José Gil>, que en las interpretaciones posteriores de los jueces se interpretó como palabras codificadas que entendería el mayor Escobar.

>Entre las 10.20 y las 10.30 un Jeep Cherokee negro con cristales ahumados y sin matrícula entró en el EMP. En su interior viajaban el capitán Lima, un joven del que sólo sabía que se llamaba Hugo y tres hombres más, todos de negro, gorra con visera y gafas oscuras. Aguilar describió el mismo tatuaje con la palabra Kaibil, las fuerzas especiales más temidas de Guatemala durante la guerra.

>Cuando el capitán salió del jeep, se fue hasta el pasillo que llevaba directamente a la oficina de Rudy Pozuelo. El coronel Pozuelo era el jefe del EMP y dentro de la cadena de mando sólo el presidente tenía un rango más alto. El coronel Pozuelo regresó con Lima, entró en el Cherokee negro con los otros y se marcharon. Cinco minutos después, un teléfono informaba de que había un dieciocho, un peligro, un problema. Capitán Dubois hizo sonar una alarma y esa noche todo el mundo (se congregó en) el patio presidencial. Unas horas después, a la una y media del lunes por la mañana a los soldados se les dijo que Gerardi había sido asesinado. Los soldados fueron convocados a una reunión en el patio de la residencia presidencial con el coronel Reyes Palencia, comandante de la guardia presidencial y el teniente coronel del G2 y se les dijo que estaba estrictamente prohibido hablar o revelar nada de lo que había sucedido el día antes.

>En los argumentos de las conclusiones la defensa parecía desesperada. Los otros abogados de la defensa gritaron que Chanax mentía y le acusaron de ser el asesino, que habría cometido con algún grupo de crimen organizado. Julio Citrón, campeón de toda una serie de juicios contra militares, basándose en que no se podía culpar a nadie de ser cómplice en un juicio extrajudicial si no se sabía quién había cometido el asesinato, del mismo modo que el coronel Lima no podía haber estado en la tienda de Don Mike porque esa tienda no existía (la dirección de la tienda había sido escrita erróneamente en las grabaciones del juicio).

>En sus argumentos finales, los fiscales de la ODHA presentaron su caso. El asesinato del obispo Gerardi era un crimen de Estado con motivaciones políticas concebido en represalia por el informe REMHI y como una estratagema para disolver su mensaje; obedecía a un plan muy elaborado de ejecución, preparado por un número indeterminado de operativos de la inteligencia militar guatemalteca y llevado a cabo el día 26 de abril por el especialista Villanueva, que abandonó la prisión de Antigua, y el capitán Byron Lima (que voló desde su misión en ultramar??). Los abogados pidieron un proceso abierto contra, entre otros, los "autores intelectuales" del crimen, los mayores del EMP Villagrán y Escobar Blas, los mayores de la EMP, y el jefe del EMP en la época, el coronel Rudy Pozuelos.

>El veredicto castigó sólo a tres militares, aunque afirmó que no le cabía duda de la participación de numerosos militares en el crimen. No fueron condenados como criminales individuales sino por "tomar parte" en un acto de motivaciones políticas y respaldado por el Estado. Se trataba de una operación largamente planeada. Responsabilizaban a un mundo turbio de unidades de la inteligencia militar y del crimen organizado y otros, que podría quizá incluir también a políticos civiles y a funcionarios de la iglesia corruptos, incluido el padre Orantes. Probablemente hubo infiltrados entre los vagabundos y lavacoches y conductores movilizados -con quizá el coronel Lima esperando en la acera opuesta en la tienda que ab al parque y al garaje de la parroquia-- para permitir la huida de los especialistas vestidos de negro al utilizar las distintas salidas de la iglesia. Mientras Hugo, el hombre sin camisa, se dejaba ver, poco a poco empezaron a difundirse los rumores de que se había producido un crimen pasional. Pero nadie tuvo en cuenta a un taxista con facilidad para memorizar placas de matrícula que se metió en medio de la operación. Ni por supuesto nadie contó con la tenacidad de la ODHA y luego con que el joven fiscal Leopoldo Zeissin se negaría a ser sobornado como lo fueron sus predecesores, por no mencionar al trío de jóvenes jueces que, hicieron/haciendo gala de una firmeza y resolución presidieron el juicio.

>Las sentencias abrieron el camino a una investigación más completa sobre lo sucedido durante aquella noche del mes de abril. En sus conclusiones, Mynor Melgar dejó claro que la ODHA no iba a dejar de perseguir el caso aunque ello signifique iniciar cargos contra oficiales de rango superior al del coronel Pozuelos, o incluso al propio presidente Arzú.

>Desde la década de los ochenta, se ha convertido en un lugar común que los políticos USA y reporteros de este país asegurar que los escuadrones paramilitares no son lo mismo en Guatemala que en Honduras o El Salvador. Así, el New York Times --firmaba Stepen Kinzer-- escribía que Girardi había sido asesinado por misteriosos "criminales que rechazan la idea de paz, algunos de ellos militares renegados y veteranos policías". Pero el asesinato de Girardi no es obra de "renegados". [declaración del periodista Goldman]. El juicio pudo presentar pruebas convincentes de que la inteligencia militar guatemalteca y el EMP eran los autores del crimen, del mismo modo que también esas unidades eran responsables de otras muchas muertes a lo largo de décadas de guerra.

El coronel Lima, en una entrevista con la periodista guatemalteca Claudia Méndez que se realizó en la cárcel enviaba un mensaje a los militares guatemaltecos: "soy sólo la punta del iceberg, declaró. Si se crea un precedente, lo que se llama jurisprudencia, luego irían a por los otros". En definitiva, hay una lista muy larga de casos de atentado contra los derechos humanos y algún caso del que también se dijo que era un crimen pasional. De los dos ejemplos que ofrecía explicaba que se habían alargado en los tribunales, que las tácticas de la defensa y jueces en connivencia, ha conseguido alargar durante años. Cuando un país dispone de instituciones de policía y leyes fuertes, casos como el de Gerardi no los llevan adelante organizaciones de derechos humanos. Si el veredicto de este caso fuese derrotado en la apelación puede ser una desmoralizadora derrota para todos aquellos que durante décadas han tratado de poner fin a la larga impunidad de los militares en los tribunales guatemaltecos; podría además, por supuesto, terminar con toda investigación criminal sobre oficiales de la inteligencia militar acusados de ser los "autores intelectuales" del asesinato del obispo.>

Situación en la actualidad

<El veredicto está pendiente de apelación y el juicio puede ser derribado. Podrían poner para presidirlo a un juez del viejo estilo, es decir amigo de los militares. El juez que puede oír la apelación ha sido acusado por la ODHA de ser ese tipo de hombre e intentó recusarlo pero perdió.

>El juez de la apelación recibirá muchas presiones. Sobre todo porque tendrá que justificar su fallo en el veredicto de trescientas meticulosas páginas al público y la prensa de Guatemala. Pero con independencia de qué ocurra, el hecho es que el juicio por el asesinato del obispo Gerardi es un caso impactante que ha hecho frente a una extraordinaria actividad de intimidación, supone un éxito al llevar hasta el tribunal a oficiales del ejército guatemalteco y también supone el triunfo de sus convicciones, así como que los diferentes pasos de la operación de la inteligencia militar para cometer un crimen político fueron expuestos con detalle como nunca hasta la fecha. Algo que en sí mismo constituye un triunfo.

Francisco Goldman.


Comentario

La función de Goldman en relación al contenido del artículo del NYT es la del cronista, y el artículo Victoria en Guatemala debe entenderse como una crónica, no como periodismo de investigación, por más que Goldman haya dado pasos propios del periodista de investigación para recabar datos de sus fuentes. Luis Núñez Ladeveze, en Introducción al periodismo escrito, describe el género "crónica" en los siguientes términos:

<La crónica puede ser más o menos interpretativa. La crónica interpretativa suele tener por fin explicar el sentido de acontecimientos de los que previamente se ha informado. El cronista es, entonces, un observador cualificado por su capacidad de relacionar unos hechos con otros, por la documentación que posee y la soltura para relacionarse con "fuentes" acreditadas. El medio informativo confía en los juicios de este observador que se dedica a veces más a interpretar las posibles consecuencias que pueden derivarse de los hechos ocurridos que a informar sobre esos hechos, asunto que concierne a los informadores y redactores. Su firma es conocida no sólo por lo que cuenta, sino también por cómo interpreta lo ocurrido y cómo lo expone.>


El estilo lingüístico en el artículo es bastante aséptico. Goldman se permite muy pocas descripciones de aspectos físicos y los adjetivos son igualmente escasos. Lo que lo acerca a cierto grado de literaturización es que el argumento se centra en la narración de los hechos. Goldman podría haber optado por escribir la crónica del juicio y, en cambio, da relieve a los hechos que son juzgados. No es que la verdadera noticia del artículo --que por primera vez miembros de la inteligencia militar guatemalteca son llevados a juicios y condenados-- sea irrelevante, todo lo contrario, sino que el periodista probablemente considera más interesante para el medio donde se publica su texto subrayar toda la intriga de las identidades de los homeless, los implicados, etc.


Transcripción (abajo) de las última páginas de la novela, en la que se esclarece el misterio del asesinato de Flor. (El protagonista experimenta un conflicto de fidelidades y soporta la presión que sufre su amigo Moya, el periodista comprometido y tolerado).

Momentos clave de los personajes protagonistas:
P. 174. MOYA: <Luis Moya Martínez, columnista y reportero de El Minuto, diario de la tarde Ciudad de Guatemala, diario de escasa difusión...> (...) P. 215 <Que nunca tiene más de doce páginas y es propiedad de la respetabílisima familia Batres>.

P. 179: <¡Es asombroso lo que consigue publicar en su periódico, a pesar del estado de sitio. Es verdad que es un diario de poca difusión, comparado con otros del país. [...] Imagino que muchas de las cosas que escribe son demasiado sutiles para la policía secreta, ya me entiende. Con todo, es asombroso que siga vivo. ¡Cuando piensas en todos los periodistas que han muerto o desaparecido allí!...> En este caso, el narrador hace un resumen de cómo se habla de Moya en "las conferencias de solidaridad y en las asambleas universitarias, en los consejos de redacción de los periódicos y (...) En los mismísimos salones de sesiones del Congreso, la mujeres (...) Que se preocupaban por Guatemala>.

P. 216 <Siempre que Moya se encuentra en una situación difícil en El Minuto, siempre que ha escrito algo que, por oblicuo que sea, ha hecho que amenazas de muerte crucen la ciudad arrastrándose como serpientes enloquecidas hasta las puertas de El Minuto, o simplemente ha provocado llamadas telefónicas a Celso Batres por parte del habitual coro exaltado de militares y de derechistas destacados que piden una aclaraciones encolerizados o curiosos, Celso Batres protege a Moya desterrándole a firmar con un seudónimo en las páginas del periódico escandaloso hasta que las aguas se hayan calmado>.


Como vemos, los personajes siguen siendo del mismo estrato social que los que testifican contra los militares en el juicio del artículo para el NYT of Books y el autor utiliza las estrategias del periodismo especializado, de investigación, llamando a uno de los personajes mi "informadora", pero todo ello va envuelto en la retórica descriptiva de la narración literaria porque los fines que se persiguen en relación al lector son diferentes. La novela de Goldman no es, como sucede en la obra de otros autores, un híbrido de crónica o reportaje más narración sino estrictamente una novela, pues los temas que aborda se presentan desde un prisma intensamente personalizado a través de la voz de los personajes. No hay objetividad, hecho que no significa que se cuenten mentiras o que se ofrezca una visión parcial que oculte la de otros agentes de la acción. Al personalizar y hacerse hincapié en la subjetividad se ofrece un planteamiento ideológico claro que tiene como fin no solamente que el autor libere sus ideas como tal vez no le es posible hacerlo en el medio periodístico; también se pretende equilibrar la balanza en cuanto a la supremacía del poder guatemalteco para poner en circulación y conseguir que prevalezca la información sesgada por sus intereses.

El aspecto crucial en la novela es que la creación del narrador Roger Graetz incide en el aspecto más sentimental de su personalidad; son sus vínculos con el país y con los personajes lo que crean la necesidad de la investigación, una necesidad de carácter privado; en el artículo, esta sentimentalidad no está explícita pues se ha convertido en una forma de compromiso con el futuro político del país, que le conduce a realizar indagaciones acerca de los mecanismos utilizados por el poder militar para seguir coaccionando a la población.

El personaje de Moya lo dice explícitamente (sobre los métodos del periodista especializado). Lo que parece un "crimen marginal" es <un crimen que permite unir muchos hilos para formar un tejido, Rogerio. Porque,mira todos los elementos, vos, sólo los elementos periodísticos. Y me hizo una relación: el comecio conb ebés, los huérfanos de guerra, la guerra, las campañas contra los militares y contra los insurgentes; la corrupción, la apatía y la ineptitud del sistema judicial, la policía y la prensa>. P 287.

La larga noche de los pollos blancos
El arte del asesinato político.
¿Quién mató al obispo?


La resolución del misterio de la muerte de Flor
<Mariel se me acercó por detrás un día en la Sexta Avenida, me asió la mano con las suyas y dijo que había encontrado a Lucas Caycam Quix. De eso no hace ni siquiera un mes, cuando ya hacía mucho tiempo que yo había dejado de creer que Lucas estuviese vivo siquiera. Pero era algo que ocurría prácticamente una vez a la semana, que Mariel me parase en alguna de las calles de la Zona 1 para decirme que tenía noticias, así que yo la invitaba a comer, cosa que hubiera hecho de todos modos. Mariel había afirmado saber de Lucas desde el mismísimo principio, desde que Sor Clarita y yo empezamos la búsqueda, pero lo mismo decían muchos niños de la calle, normalmente por la misma razón que Mariel al principio: no por dinero, una vez se dieron cuenta de que no lo ofrecíamos, sino simplemente para prolongar nuestro interés y nuestra atención. Durante una temporada yo incluso había formalizado nuestro acuerdo --Mariel era "mi mejor informadora"*-- llevándola a almorzar en el Pollo Campero todos los jueves, donde siempre le dejaba ganar unos quetzales de uno en uno en apuestas machistas sobre quién podía comer frito con más salsa de chile. Luego la escuchaba con atención mientras ella fingía tener noticias de Lucas, aunque hasta el momento no había podido localizarle, pero estaba acercándose cada vez más. Yo sabía que esto le permitía decirse a sí misma que los almuerzos formaban parte de una transacción honrada, conservar la ilusión de que entre nosotros existía un lazo significativo. Mi amistad era muy importante para ella, la escuchaba cuando me contaba sus problemas y ni tan sólo era un asistente social. Y, desde luego, siempre era interesante oír sus horribles historias.>

Se presentan entonces dos "niños de la calle": <dos adolescentes con las mangas arremangadas dejando al descubierto toscos tatuajes hechos con tinta en los antebrazos. El flaco, el más huesudo de los dos, el de expresión más dura pero al mismo tiempo el más guapo, también llevaba una lágrima gruesa y negra tatuada justo debajo del conducto del ojo derecho> [...] <dijo que se había hecho el tatuaje cuando era pequeño porque alguien le había dicho que haría que la gente se apiadara más de él cuando cantase en los autobuses para obtener dinero>.

>No hay necesidad de hablar más de ello. Los dos chicos dijeron que eran amigos de Lucas; me vi con ellos dos veces más después de aquel día. Pertenecían a la misma mara y conocían todos los detalles apropiados: sobre la vida de Lucas, la adopción, su rabia y su deseo de vengarse de ella. Afirmaron que era un indio duro de pelar. Lucas no se ganaba su dinero legalmente, pero al menos eran "una mara audaz". Lo que había creído en aquel entonces era que algún día iba a ganar lo suficiente para que su hermanita María de la Luz, el último pariente que le quedaba en el mundo, viniera a vivir con él, y así podrían empezar una vida honrada. Pero entonces tú habías vendido a María de la Luz por miles de dólares a Francia donde iban a extraerle los órganos para trasplantárselos a gente rica para que pudiese vivir y por esto te había matado, empujado por un injustificable deseo de venganza. Escuché lo que dijeron, pero con suspicacia: sabía que podían haber inventado todo el cuento partiendo solamente de lo que yo le había contado a Mariel, junto con los habituales rumores sobre el tráfico de bebés.

>Entonces uno de los chicos dijo que Lucas incluso se había guardado tu estola de piel, su pertrecho de guerra, su trofeo de vengador, y hasta lo describió con bastante fidelidad, aunque utilizó la palabra armiño. Pedí más pruebas, dije que quería verla. En la segunda entrevista el chico que se llamaba Gato Cinco --y no Lágrima-- extrajo de su bolsillo un utensilio delicado, una especie de tenacillas, y lo depositó sobre la mesa. Al verlo, pensé: ¿Para qué servirá eso? ¿Para pasar huevo por agua de uno en uno? Entonces caí en la cuenta de que era un rizador de pestañas, ni siquiera oxidado, reluciente y plateado como si lo hubiesen guardado cuidadosamente y acabaran de pulirlo; no estaba recubierto de maquillaje, ni había diminutas pestañas pegadas en tu rizador de pestañas.

>Les dije que no tenía ningún deseo de tratar de hacer que detuvieran a Lucas ni de hacerle daño, que lo único que quería era hablar con él. La primera nota que recibí por debajo de la puerta, y que procedía supuestamente de él, afirmaba que se hacía cargo de ello. La advertencia toscamente escrita con lápiz pero lógica, decía: "Si no es usted sincero conmigo, esto le saldrá mal". El objetivo que Lucas tenía ahora en la vida, según sus amigos, era ganar dinero suficiente para comprar la libertad de su hermana en Francia, reunirse con sus padres y encontrar el modo de que todos ellos viviesen juntos en la ciudad, o tal vez en Quezaltenango. Debía presentarme en el puente del Incienso para que él, desde alguna parte del arrabal situado debajo del puente, pudiese ver que yo había acudido solo a la cita. Entonces sus amigos me recogerían en el puente y me llevarían a su presencia.

>¿Tan difícil es ver cómo piqué en el anzuelo? Pero ahora me desconcierta. Me increpo: memo, idiota, ¡payaso! Pero a veces las cosas suceden de una manera que hace que parezca que todo tu valor, toda tu firmeza de propósito o incluso toda tu intuición han sucumbido ante un impulso irreal que es ajeno a ti. Entonces, ¿qué te salva? Nada, si no despiertas a tiempo. Pero ¿si despiertas? ¿Un instinto? ¿Una advertencia que procede de dentro como una de aquellas premoniciones delicadas y silenciosas que solamente se producen entre verdaderos amantes?

>No hablé con nadie de mi importante misión, ni siquiera con Zamara, cuando emprendí la marcha andando hacia el puente del Incienso a la hora señalada. Así que, ¿qué pensaba que iba a recibir de Lucas a cambio de mis quinientos dólares? ¿La confirmación de que su insensato móvil, la venganza, estaba justificado? Entonces ¿qué iba a hacer yo? ¿Estrecharle la mano? Por supuesto, pensaba hacerle entrar en razón en lo referente al propósito de recuperar a su hermana, y alentarle a reunirse con sus padres, que se alegrarían muchísimo de verle y pronto tendrían dinero más que suficiente para instalar un hogar modesto en la ciudad de Quetzaltenango y empezar una nueva vida que yo esperaba que curase sus heridas. Quería decirle que ambos habíamos sufrido crueles injusticias, y quería por lo menos tratar de reconciliarme con el destino. Quería oír lo que tuviese que decirme acerca de sí mismo y mirarle a los ojos y decidir entonces lo que debía sentir por él de una vez para siempre. ¿Y si me encontraba con que le odiaba por su brutal ignorancia, a pesar de la justificación de su supuesto móvil y los horrores que había vivido?

[Siguen dos largos párrafos de suspense durante la espera en lo alto del puente y se describe el ambiente de expectativa y miseria. El estado de ánimo del protagonista es una combinación de lo que cabria esperar de un detective, un periodista y un amante comprometido en resolver la desaparición del ser querido].
<Al principio no me sentía especialmente intranquilo. Supongo que me encontraba en estado de expectación, esperando ver qué pasaría y a sabiendas de que para obtener lo que quería de la entrevista la serenidad me era mucho más necesaria que el miedo. Quería saber, eso es todo, y ¿no valía la pena hacer el esfuerzo con tal de averiguar algo? Pero ¿sabes lo que realmente sentía en aquel momento, Flor? ¿Sabes lo que realmente pensaba? Que echaba de menos a Zamara. En realidad no pensaba en Lucas, en absoluto, ni tan sólo en el peligroso cebo de quinientos dólares que llevaba en el bolsillo. [...] Porque sabía que era el fin y que pronto volvería a casa y simplemente ya la echaba de menos, eso es todo. Y entonces me sentí triste, como si en lugar de meramente irme del país fuera a pasarme algo mucho peor. [...] Así acudieron a mí las palabras silenciosas, en el puente del Incienso. He estado tratando de reproducir exactamente lo que estaba pensando y sintiendo en el puente y cómo me llegó, pero todo sucedió en cuestión de segundos, casi: diminutas, encogidas por el sol, igual que pasas corruptas, ay no... Para entonces, ya había empezado a alejarme de allí. [...] aunque lo que pensaba ahora era: ¿Quién realmente se habría guardado aquel rizador de pestañas salvo la esposa de un policía pobre? Algún policía pobre que controlase una mara de adolescentes. Quinientos pavos, un montón de dinero para algún poli miserable que probablemente se quedaría con la mayor parte del dinero y compartiría el resto con sus dos chorizos subordinados, Gato Cinco y Lágrima. Para entonces yo ya había empezado a correr hacia la Zona 1 y no me detuve hasta llegar a la avenida Elena, que señala el comienzo de mi barrio.>

El narrador ofrece una resolución intuitiva que, en lugar de resolverse a través del apresamiento del culpable, lo hace asumiendo un contexto social y una concatenación de hechos que se considera, en cierto sentido, fatal.

APÉNDICE INFORMATIVO

EL TRÁFICO DE ÓRGANOS COMO LEYENDA URBANA

Escribe Furio Colombo en Últimas noticias sobre el periodismo. Manual de periodismo internacional.
<Entre las historias cíclicas están, evidentemente, las <leyendas metropolitanas>, de las que hablamos en otras páginas de este volumen. El caso típico es el hurto de órganos de niños, o sea la falsa adopción de niños con el fin de convertirlos en piezas de recambio para otros niños. La noticia no tiene fundamento científico, ningún médico, en ninguna parte del mundo, la considera imposible y nunca se ha presentado ninguna prueba. Los testigos siempre cuentan la <verdad> sabida por otros testigos en una cadena en la que nunca se encuentra el testigo final. Nunca se han encontrado cuerpos de niños desprovistos de órganos, ni en las áreas trágicas del brasileñas en que la vida de los niños no cuenta nada y los pequeños vagabundos son asesinados públicamente para poner <orden> en las calles.
>Pero la noticia, de Estados Unidos a Italia, es publicada cíclicamente, bien como temor, bien como crónica de la denuncia de alguien, sin que los diarios y la televisión la acompañen nunca con una investigación propia, una verificación propia. De este modo la <noticia> cíclica puede nacer y morir sin dejar huellas salvo en la emoción y convicción del público, que recuerda haberla leído o escuchado y descubre en cada ocasión su confirmación por el retorno periódico de la misma información.>
Más adelante, en el mismo libro, Colombo ilustra el caso abordado precisamente en La larga noche de los pollos blancos.

La definición de leyenda metropolitana nos interesa en relación al trasfondo psicológico-social de la novela:

<La definición se debe a los Departamentos de Folklore y Cultura Popular de algunas universidades americanas.
>Son narraciones de hechos a los que falta tanto una fuente como una verificación, pero que son muy ricas en detalles. Tienen como protagonistas preferidos a los niños (niños raptados, niños implicados en sucesos satánicos, niños sacrificados ritualmente, niños falsamente adoptados con el objetivo de convertirlos en piezas de recambio para otros niños).
Las leyendas que se refieren a los adultos hablan de hurtos de órganos a personas temporalmente raptadas y anestesiadas, de la deliberada distribución (en las ciudades y en los guetos negros) de bebidas y refrescos capaces de volver impotentes a los jóvenes negros, con fines racistas, del virus del sida preparado en laboratorios militares para contaminar a grupos a eliminar a partir de un complot, de centros de biología (a veces específicamente indicados) en los que los miembros de una u otra minoría serían utilizados como cobayas humanas.> [...]

>Las leyendas metropolitanas constituyen, por lo menos en la cultura americana que las identifica como tales (otras culturas las catalogan como noticias), una serie muy numerosa de hechos. Cada una de las leyendas tiende a dividirse en series cada vez menos probables de subhechos y se rodea de constelaciones de "hechoides".

>Pero comparten en general una característica: se sitúan, como favelas de la información, en la proximidad de grandes sartas de acontecimientos que efectivamente se comprueban, efectivamente apasionan y efectivamente preocupan.
>Por ejemplo, las leyendas sobre las desapariciones de niños tienen dos grandes recorridos: uno se sitúa cerca del peligro que los niños corren realmente en todo el mundo, ser víctimas de la violencia sexual. El otro se sitúa en las proximidades del tema angustioso, jamás esclarecido y ampliamente discutido, del transplante de órganos. A juzgar por el número muy bajo de donantes (o sea de padres que autorizan la donación de los órganos de sus propios hijos en caso de fallecimiento), en los países en los que la información es imprecisa y escasa, existe una relación evidente entre la fuerza de la leyenda y la debilidad del periodismo.> p. 197

En La larga noche... Se refiere una historia sintomática de la histeria que reinaba en Guatemala a propósito del tráfico de niños. La historia en cuestión, que el llega a R. Graetz por boca de Moya y a éste de un reportero de El Minuto, quien a su vez lo recoge de un médico, es considerada por el protagonista como otro dato para dibujar un contexto social, de modo que el conjunto de esos datos reelaborados intuitivamente le permitirá averiguar qué ocurrió y qué (fe) conceder a lo que se le cuenta al final>.

<Un indicio de la histeria que había dado por sentada la culpabilidad, sin dudarlo ni un solo momento, por más que dicha histeria tuviera sus raíces en los delitos reales de los ladrones y vendedores de bebés; o un indicio de la histeria, provocada por un delito real, que podía haber inducido a alguien a matarla.> p. 151

Y en la página 295:

<Flor le dijo a Moya una vez que los indios creían que los niños alejados de sus poblados habían sido separados de sus almas. Si morían y los enterraban lejos de sus poblados, sus almas vagarían eternamente, exiliadas del mundo de sus antepasados.>


Reflexión

El tema de la leyenda metropolitana es muy interesante y conviene tenerlo en consideración, pues tanto en el caso que plantea la novela de Goldman como en el caso de las "muertas de Juárez" los límites de la leyenda y el hecho se hacen difusos o, por decirlo de otro modo, la dimensión y características del hecho tienen una proporción tan digna de asombro que su esclarecimiento se hace muy difícil. De ahí que derive en leyenda, pues el individuo de escasa instrucción necesita "resolver" psicológicamente el acontecimiento, para lo cual recurre a hipótesis que cuanto más increíbles más le convencen. El aspecto "extraño" del suceso es la puerta de entrada a la leyenda y, dentro de este orden de ideas, se explica la reiteración personaje "extraño" o "extranjero" como causante del daño, del mal, y de la finalidad ritual y satánica de una prácticas para las que sería necesario utilizar a "inocentes".
En La larga noche..., el tema del tráfico de niños o de sus órganos está en primer plano (p. Pp. 77 y s.)

Sigue Furio Colombo:

<La leyenda metropolitana más extendida, la que se refiere al comercio clandestino de los órganos de niños, no tiene ningún fundamento real, su explicación se halla en la preocupación constante de los adultos por la vida de los hijos.

>Sin embargo, los contextos en los que se desarrolla la noticia son sobre todo dos: en primer lugar los países en los que la mortalidad infantil es muy elevada y se supone lógicamente alta la sensación de culpa de los adultos [...] Y también se ambienta en aquellos países donde las adopciones son muy frecuentes y van en aumento.>

En la novela, esta afirmación queda ilustrada en la p. 78: <Hay personas que se sienten molestas e icluso avergonzadas, por las adopciones ilegales y la intervención de tantos guatemaltecos en ese negocio, y les hubiera gustado implicar a Flor sólo por tratarse de una ciudadana de los Estados Unidos.>

Colombo: <Esto explica quizá que Italia sea la otra terminal de la leyenda metropolitana de los transplantes. Pero es posible que el hilo de convicción febril e insensato que une dos países tan diferentes y tan lejanos [...] se base en dos datos culturales comunes. Uno es la hostilidad de ambas culturas a la donación de órganos, considerada un ultraje a la persona fallecida y, más aún, a la integridad de un niño. Esta hostilidad se transforma fácilmente en denuncia aunque sólo sea como exorcismo y precaución contra el temido acontecimiento. El segundo rasgo cultural común es el de un periodismo que abandona, en casos emocionantes como éstos, las riendas de la realidad y se doblega a la exigencia de la leyenda por la mayoría de la opinión pública. >

Sigue una interesante descripción del funcionamiento de los métodos que los periodistas estadounidenses utilizan para verificar si una noticia tiene fundamento

<La leyenda, por otra parte, reaparece cíclicamente con mucha fuerza también en Estados Unidos. Pero diarios y televisiones no le dan tregua y obligan de manera constante y repetida a las autoridades sanitarias y políticas a manifestar abiertamente la imposibilidad (especialmente técnica y médica) de los transplantes, dadas las tres insuperables cuestiones de la rarísima compatibilidad inmunológica, el peligro altísimo de contagio del sida y la carencia técnica de tiempo útil entre extracción y transplante (los órganos se conservan durante pocas horas). Y eso sin tener en cuenta el hecho de que cada transplantado necesita un número alto y continuo de controles que no siempre pueden ser hechos por las mismas personas y que le exponen por tanto a la verificación de muchísimas fuentes diferentes.>


La difusión y arraigo en el imaginario popular de las leyendas metropolitanas delata el bajo nivel de las prácticas periodísticas:
<La circulación libre e, incluso, acreditada de materiales semejantes demuestra la debilidad de las verificaciones periodísticas, la ausencia de autoridad y credibilidad de los reporteros, la escasa voluntad de los diarios y de las televisiones de esclarecer las cosas, la preferencia por la parte impresionista de las historias respecto a la verificación, el escaso interés por las fuentes, la disponibilidad a relacionar fragmentos y jirones de narraciones populares hasta convertirlas en historias, con una dignidad periodística que no debieran tener.
[...]

<Ha escrito justamente Lucía Annunziata que "siempre existe una razón política" desde los tiempos de la "leyenda de la sangre". En cualquier caso, la fuerza de la leyenda metropolitana en la cultura popular (y a veces en la oficial) es directamente proporcional a un fracaso del periodismo en su versión más moderna: descubrir, comprobar, reconstruir, desmentir, tranquilizar, impedir la niebla peligrosa de la superstición>.
La larga noche de los pollos blancos tiene como sustrato argumental la leyenda urbana del rapto de niños huérfanos para venderlos a ricos extranjeros. La muerte de la directora del orfanato de la capital guatemalteca, sospechosa de vender niños, da pie a una investigación, desarrollada por su hermano adoptivo y narrador, Roger Graetz, guiada más por la intuición que por una metodología profesional, ya fuera de tipo periodístico o policíaco. No obstante, los protagonistas conocen muy bien el terreno en que se mueven y el contexto sociopolítico del país; su excelente formación -alumnos de las mejores universidades norteamericanas-- les ofrece además una perspectiva idónea para analizar el abismo que separa la mentalidad occidental de la mentalidad de las capas bajas de Guatemala, así como la específica estructura social de una dictadura latinoamericana.

En la novela se recurre en ocasiones a procedimientos típicos del periodismo. Uno de los personajes protagonistas, Moya, es periodista, dato que sirve de pretexto para analizar, aunque no de modo exhaustivo, el funcionamiento de la prensa en una sociedad de raíces dictatoriales.
Definición de "periodismo de investigación"

Siguiendo la definición de Petra María Secanella, de la que José María Caminos se hace eco en su libro Teoría y práctica del periodismo de investigación, (p. 20)el asunto del artículo y de la novelas se atiene a las características que debe cumplir para ser considerado PI: es producto de la iniciativa personal: tanto Graetz como Goldman emprenden motu propio sus investigaciones; la materia es importante: la muerte de una persona supuestamente implicada en el tráfico de bebés destinados a vender sus órganos; el asesinato de un obispo responsable de un informe que acusa al ejército de represión y crimen de la población nativa; algunas personas o instituciones quieren mantener en secreto: amenazas de muerte, coacciones, intentos de soborno, obstrucción a la investigación por parte de abogados, policías y responsables políticos sobre periodistas o personas interesadas en esclarecer el crimen son aspectos que se repiten en el artículo y en la novela comentados.
Citando a M. Quesada (ídem), especialista en Periodismo de Investigación, Caminos advierte que es necesario diferenciar "investigación periodística" de PI. Sin embargo, en la novela el personje no recurre estrictamente a todas las premisas establecidas por Quesada: sí "descubre información inédita sobre temas de relevancia social" y "denuncia", pero la verificación documental consiste precisamente en la propia novela, que se erige en documento de los hechos [su traslado al cine corroboraría el interés social del tema y la verdad sociopolítica que contiene]. La denuncia "con nombres y apellidos" sí se ofrece en el artículo, tanto como queda establecido por las investigaciones de abogados y la confrontación de datos del propio Goldman y su corroboración en la sentencia; el hecho de "verificar todo el proceso de investigación con un sistema de doble contraste de datos" se produce dentro de la novela recurriendo a una técnica literaria no insólita pero que dentro de la narración permite, efectivamente, contrastar los hechos y ofrecer al lector una ampliación de la información útil: una narración en primera persona en la que habla Roger G., y a partir de la seguda parte, una serie de capítulos en tercera persona donde el protagonista es Moya, el periodista de El Minuto.

La cuarta premisa, "romper el silencio de las fuentes oficiales implicadas en esos temas, forzándolas a responder de sus actuaciones ante la opinión pública" constituye justamente el asunto del artículo: los miembros encausados del ejército, de la inteligencia militar guatemalteca, forman parte de esas fuentes oficiales que establecen a su conveniencia la descripción de la realidad política del país y por primera vez, se ven obligados a responder de sus actuaciones ante la opinión pública, que aquí se encarna en los tribunales de justicia. En la novela, ya hemos señalado que el protagonista resuelve en privado los hechos y la suma de testimonios, más el objeto cumpabilizador [el rizador de pestañas] terminan dibujando un contexto que impide que llegue a castigarse a los culpables. Desde el punto de vista de la novela, el crimen no castigado equilibra los crímenes de los que son víctimas los estratos más desfavorecidos.

Cabría asimismo entender el tema de la novela dentro del apartado de "noticia transnacional". No así el artículo, cuyo tema es de ámbito guatemalteco con elementos de interés transnacional --resolución de crímenes contra la humanidad; participación de organismos internacionales, etc.--. En este sentido, la intervención de los organismos internacionales mencionados (la UNI, XXX) traslada el interés de la noticia al terreno de lo transnacional pues al crearse una jurisprudencia para casos similares, se establece que crímenes ocurridos en un ámbito local pasan a considerarse atentados a los derechos humanos y, desde esa nueva definición, pasibles de ser perseguidos y juzgados por tribunales internacionales; delitos que, además, no prescriben conforme a decisiones alcanzadas por los poderes nacionales (aquí, los Acuerdos de Paz).

A mi juicio, ese paso desde el más estrecho localismo -el campesino víctima de algún miembro de la oligarquía apoyada por el ejército guatemalteco--, con su comprensión irracional por parte de la víctima --dotado de un pensamiento primario, que Goldman llama <pagano-místico>, incapaz de elaborar en términos políticos su acusación-- que traduce en una leyenda que desplaza a un extranjero la culpa --el rapto de bebés y huérfanos para venderlos fuera--, sumado a la descripción pormenorizada de los métodos y actos represivos del ejército para perpetuar su poder, algo que permite definirlo como "crímenes contra la humanidad", se conjugan en el artículo y en la novela para definir un panorama ideológico típico de los países sometidos a dictaduras fascistas.

Casi podría afirmarse que, al dar cancha a la explicación "irracional", el pueblo se reserva lo que podría llamar un "capital" de subversión, de respuesta al abuso al que se ve sometido en forma de estallidos de ira incontrolados y en apariencia inexplicables. Es probable que al resistirse a un análisis o a una "deconstrucción" completa de sus pensamientos en relación a los hechos que padece, opresión que sufre desde hace siglos, el campesino protege su único potencial de respuesta: esta posibilidad de sorprender con un estallido que los poderes fácticos juzgarán subversivos, y causará mayor daño en la medida que no pueda delimitarse como obediente a un plan estructurado. Este tipo de respuesta ha de parecerle al campesino simétrica en proporción a la opresión que él sufre. Dentro de este orden de ideas, la actuación de narradores-periodistas como Francisco Goldman, en relación a Guatemala, o Sergio González Rodríguez, sobre Juárez, puede entenderse como un proyecto de construir un territorio de emancipación para unos países donde el abuso del poder que ejercen el ejército y la policía --con la connivencia de los responsables políticos y las clases altas-- ha desestructurado la sociedad y no existe lo que se entiende como un Estado de derecho. El trabajo de esclarecimiento que realizan estos periodistas --y, como vemos en el artículo, personajes como el obispo Girardi y los abogados "Intocables"-- crean por sí mismos (por su metodología, rigor y conclusiones) un espacio político de transición. Estos profesionales crean a nivel transnacional una noticia --hechos que en las sociedades democráticas se lee sin vacilaciones como un atentado contra los derechos humanos-- que devuelve sobre al país una conciencia de la anomalía establecida: el abuso, la desestructuración sociopolítica, la ausencia de mecanismos de respuesta en la justicia. Al crear conciencia social del hecho --el crimen político--, crea simultáneamente la conciencia de una identidad de grupo que podría estructurarse a través de una acción política, a imagen y semejanza de la que ya es común en otros países. En ese sentido, el periodismo político puede recurrir a los métodos propios del periodismo de investigación para, con la creación de todo un corpus de testimonios y datos, contrastados y documentados, "retratar" la voz de un sector de la población que, aglutinada en función de unas reclamaciones, puede convertirse en esa fuerza capaz de organizar un movimiento ideológico destinado a reivindicar y luchar por establecer los elementos básicos de un cambio del (des)orden político. Si parece vago o demasiado general lo dicho anteriormente, bien puede traducirse como la emergencia de ese grupo identitario que es el germen de una clase mayoritaria y civil, agente necesario típico de todo cambio desde un régimen fascista a otro de naturaleza democrática, en la medida que a nivel transnacional --organismos internacionales-- se le reconoce como el idóneo y legitimado para reclamar, asegurar y consolidar una estructura democrática del país.

Mientras ese cambio no se produce, los periodistas especializados actúan como vigilantes, el enlace con el exterior.

Cuando el caso pasa al ámbito de los tribunales --en sentido estricto, el Tribunal de Derechos Humanos (??), y, en sentido figurado, el de la literatura o ensayo-- se crea un marco para la resolució del abuso, marco donde la realidad nacional se objetiva a través de la descripción de los hábitos y consecuencias de la represión dictatorial. El proceso y la sentencia justa tiene un carácter ejemplar, a nivel nacional e internacional.



RESUMEN DEL ARGUMENTO DE LA NOVELA EN RELACIÓN AL TEMA DEL TRÁFICO DE ÓRGANOS

Flor regresa en 1979 a Ciudad de Guatemala donde ha sido contratada para dirigir un orfanato privado y una clínica especializada en desnutrición llamado Los Quetzalitos. Estudiante en el instituto de Namoset (Boston), obtuvo una beca para estudiar en la universidad de Wellesley. Flor fue adoptada por la familia del narrador, hijo de un judío criado en los barrios judíos pobres de Boston, diecisiete años mayor que su mujer, una guatemalteca rica.

El 17 de febrero de 1983 <hacia el final de la victoriosa campaña antisubversiva del general Ríos Montt, la cual según he leído en los periódicos y otras fuentes, sumó miles de nuevos miembros a la ya numerosa población huérfana de Guatemala, Flor fue encontrada asesinada [...] Muerta de una sola y profunda cuchillada en la garganta>. (p. 14). Además de novela de formación, ésta lo es de la formación de una memoria histórica en la que la reconstrucción del asesinato ayuda a trazar una geografía política de una dictadura.

Flor es acusada por la prensa más importante de la capital de ser responsable de la venta de bebés, criaturas compradas ilegalmente e incluso robadas, que son vendidos a parejas sin hijos de Europa. El tema del tráfico de huérfanos es una leyenda metropolitana que tiene en países como Guatemala u otros igualmente subdesarrollados un amplio eco. <Y ahora los periódicos presentaban el caso de Flor como otra manifestación de hipocresía e imperialismo: una cultísima ciudadana de Estados Unidos que, con afán de lucro personal, vendía a las víctimas supervivientes de las "supuestas" atrocidades perpetradas contra los derechos humanos, las mismas por las que los norteamericanos afirmaban estar tan preocupados>. Como en el caso de los hechos que describe e investiga Sergio González Rodríguez de las Muertas de Juárez, Huesos en el desierto, la creación y circulación de este tipo de leyendas (el extranjero americano que viene a llevarse a nuestros niños) se explica por un complejo mecanismo de defensa psicológico por parte en primer lugar de las capas desfavorecidas, que de ese modo consiguen traducir a un nivel simbólico una acusación contra la explotación de la que son víctimas, sobre todo su flanco más débil, esto es, niños y mujeres. Este grupo social da rienda suelta a su frustración a través de la violencia, como sucede con el linchamiento de la joven norteamericana que cometió el error de acariciar a unos niños en la calle. Esa violencia expresa el odio acumulado contra la gran potencia estadounidense.

El siguiente paso de la "acusación" llega de la mano de individuos de un origen social mixto, como el narrador, Roger Graetz, y la protagonista de esta novela --ambos son reflejos de la personalidad del escritor Francisco Goldman, crecido "entre Boston y Guatemala". El mismo Sergio González Rodríguez, autor de Huesos en el desierto, actúa también desde su condición de periodista, con una formación universitaria, como enlace entre dos mundos, dos bloques sociales opuestos: el del poder y el de los desfavorecidos, en orden a crear esa tercera instancia a la que ya nos hemos referido, supuestamente neutral, que aspira a crear una Verdad establecida a partir de los hechos probados y analizados.

El comercio de niños es, según <una publicación defensora de los derechos humanos, una secuela comercial de la guerra civil y la represión violenta> [algo de lo que tenemos constancia por el caso de Argentina].

En la novela, la policía argumenta que el móvil del asesinato era que dado que Flor no podía ella sola hacerse cargo del negocio, sus socios la hicieron callar, <antes de que la policía pudiera obtener la orden de su detención>. A partir de esta primera acusación se inicia una campaña de desprestigio de la mujer, de modo que incluso el dato de que fuese atractiva parece implicar un rasgo probado de sordidez moral. Elucidar lo ocurrido en torno a este asesinato supondrá desvelar el funcionamiento de la mentalidad guatemalteca y desentrañar algunas de sus convicciones de raíz más primitiva.

En la páginas 406 el narrador hace una síntesis en pocas frases de su recorrido: <Mi viaje por el altiplano y mi regreso a la ciudad: Moya con un cuaderno, el escuadrón de la muerte, luego me escondo con Moya hasta que él puede huir del país; una semana después me infiltro en el orfanato; al cabo de dos meses una monja la que había conocido durante aquel viaje por el altiplano llega a la ciudad con la noticia de un chico perdido...>.
La novela contiene en sus más de 500 páginas una exhaustiva relación de detalles acerca del contexto político en Guatemala y explica cómo éste se traba en la vida cotidiana de sus habitantes. <En 1978, el Congreso Americano cortó la ayuda militar directa al gobierno militar guatemalteco debido a las violaciones de los derechos humanos, considerados los más brutales de América Latina.> Así, en la fecha en que se desarrolla la acción de la novela, Estados Unidos sigue sin prestar su ayuda. Desde Guatemala, se interpreta esta interrupción de la ayuda como una especie de <violación general de los derechos humanos de todos los guatemaltecos y una hipócrita forma de imperialismo>.

Se considera también con cierto detalle el papel que la prensa juega sosteniendo al poder y, a veces, regateando con él en vista a publicar alguna información de interés. Como es habitual en las dictaduras, la información periodística tiene una vertiente "hermética", el lector se acostumbra a leer entre líneas; tiene además una vía de escape en un tipo de prensa en apariencia banal que constituye por su misma existencia una formulación irónica, satírica, que busca a través de noticias alegres, anodinas o sorprendentes cubrir un espacio que supla el que ocuparía "todo lo que no se puede decir". En este sentido cabría entender la función que el periodista Moya ejerce y el relativo poder que tiene...

PRENSA E INFORMACIÓN EN GUATEMALA

La prensa distorsiona los hechos segun su conveniencia: enojados con Estados Unidos porque ha suspendido la ayuda a Guatemala, la toman con los norteamericanos de A pie. En este caso, Graetz y su padre declinan comentar con los periodistas el asesinato de Flor y la consecuencia es que:

<al día siguiente los periódicos dijeron que habíamos violado los derechos humanos de los guatemaltecos al negarnos a comentar públicamente el caso, con lo cual querían decir que habíamos violado la libertad de prensa e información. La verdad es que exageraron aquel hecho como si fuera otra gran muestra de hipocresía yanqui hacia Guatemala>. p. 53.

Cierta clase de prensa opta por informar de manera indirecta. Lo que sigue sugiere que la prensa es consciente de que al dar "la parte por el todo", el lector sabe deducir de qué todo no se está hablando.

P.154 <En un periódico de hoy aparece la foto de un par de mocasines vacíos entre unos hierbajos, sin duda abandonados allí durante la noche [...] Sólo que el artículo no habla de eso. Los mocasines pertenecían a un estudiante universitario desaparecido cuyo <cadáver manifestando señales de tortura> acababa de ser hallado en el mismo descampado lleno de maleza. Y por ello uno de los periódicos, como si quisiera tratar la historia de siempre desde un punto de vista nuevo, publicó una foto de sus zapatos.>

P. 54: Una reportera norteamericana, en cambio, define con claridad la situación: <Es cosa sabida que [..] la prensa de aquí no es precisamente enemiga del poder>.

P. 135. A partir de una intuición, el personaje Moya baraja la posibilidad de dar rienda suelta a la frustración provocada por la muerte de su amante y, como Graetz, a partir de datos hilvanados intuitivamente, cree hallar un asomo de explicación. Decide escribir un artículo <totalmente impublicable incluso en El Minuto [...], un artículo sobre las circunstancias que rodearon la muerte de Flor y el crimen>.

P. 276: <fue un trabajo de fafero. / ¿Qué es un fafero? / Ay, no. Es un reportero que acepta fafas, vos... Sobornos.>

P. 279: <¿Quién paga a los faferos?> Moya contesta: <Estamos hablando de un cierto tipo que puede sobrevivir como periodista en Guatemala, algunos perciben un salario regular del ejército y, en otros casos, pueden decir que hasta su salario regular es su fafa. El miedo, la ignorancia y la fafa son mi protectores, nada preguntaré ni me faltará, ¿ves?>

P. 278: Moya no consideraba ni siquiera una coincidencia, sino como parte de una pausa incesante, un camuflaje siempre presente detrás dle cual podría haberse escondido cualquiera (chafas asesinos, coroneles y generales, en una intermilable ilusión de que siempre hay más...).

UN PÁRRAFO QUE RESUME TODO UN CONTEXTO SOCIAL, POLÍTICO Y LA ÓPTICA DE LA POBLACIÓN RESPECTO DE LA JUSTICIA

P. 278: <Mientras no pasen de ser rumores y se convierten en acusación oficial formulada por un tribunal militar, ¿qué más da? ¿Quién va a hacerle esto a un coronel, vos? Ni siquiera el general Ríos Montt, a menos que esté deseando que den un golpe contra él. Y el cornel López Nub está en El Quiché haciendo la contrainsurgencia, combatiendo a la guerrilla, incendiando poblados.... ¿a este hombre excepcionalmente ocupado se le ocurrirá librarse de la amenaza que pesa contra su hermana [...] El buen nombre de su familia, en un país donde nadie espera que un coronel tenga un apellido limpio, haciendo asesinar a una mujer en la que porbablemente nunca ha pensado siquiera, con el fin de cargarle el muerto? > (son palabras de Moya).


CONNIVENCIA, RESIGNACIÓN, RESISTENCIA DE ESTADOS UNIDOS EN RELACIÓN A LOS MÉTODOS DEL PODER GUATEMALTECO

P. 72. <Allí, en la embajada, de forma silenciosa e inexorable, ya estaban disolviendo el caso de Flor dentro de una estrategia más amplia cuya finalidad era hacer que se pudiera sobrevivir a conmociones como aquella, a toda y cada una de las conmociones, sin forzarlas jamás ni permitiendo siquiera que llegasen a un final definitivo...>

P. 75: <¿Qué esperaban que hiciera la embajada? ¿Romper las relaciones diplomáticas?>

P. 136. <Moya tiene ahora relaciones más influyentes y poderosas. Profesores que pueden telefonear a profesores que pueden telefonear a senadores y embajadores que son distinguidos ex alumnos y que a su vez pueden telefonear a generalísimos y decirles: <¡Soltad al chico!>. Sabemos que le habéis secuestrado así que no le toquéis ni un pelo de la cabeza o ya podéis despediros de vuestra ayuda militar>.

P. 306 (cómo protegerse del ejército). <quizá e ejército veía ya en él a alguien a quien era mejor dejar en paz o incluso obligar a exiliarse en vez de secuestrarle, torturarle para arrancarle sus secretos y matarle luego, ya que ello podía resultar contraproducente y provocar un escándalo histérico en las páginas editoriales y de opinión de la prensa norteamericana y europea>.

CRÓNICA (LA NARRACIÓN DE LOS SUCESOS RELACIONADOS CON FLOR Y SU MUERTE)

En alguna ocasión el narrador Graetz se muestra muy explícito sobre sus métodos de "filtración" de datos al lector. El método en cuestión constituye una ligera ironía sobre los procedimientos del periodista que dispone de fuentes y datos de especial interés y subraya la conciencia de las similitudes del contenido del relato con la crónica periodística:

P. 134 <No me guardo la información que Moya me dio, sus <revelaciones>, porque quiera crear un efecto de intriga, como creo que se verá claramente cuando llegue el momento de exponerlas. [...] Lo hago porque las cosas deben explicarse siguiendo cierto orden. [...] A Moya le gusta exhortarme diciendo que esto no debe ser una crónica de lo que es estar muerto>.

Métodos de periodista:
P. 187 <bastante avanzada ya la investigación que él y Roger habían emprendido, Luis Moya se pasó siete horas enterrado en el sótano donde estaban los archivos de la jefatura de la Policía Nacional en Ciudad de Guatemala; allí, con elf urtivo permiso y asesoramiento de un amistoso, decidido, muy sobornado (...)y solo remotamente parecido a una pasa sargento de policía encargado de los archivos, había buscado los archivos y fichas de Flor (...) El caso no estaba cerrado oficialmente (...).>
P. 333 <Para ser justos con Moya, hay que señalar que reallmente no puede decirse que cultivara