--¡Pieles
de cocodrilo! --exclamó
Pam con asombro.
--Ésta era la sorpresa --dijo el sargento Reno, que acababa
de salir de la oficina.
--Una buena prueba de que los fugitivos son cazadores furtivos --añadió
el oficial Hilton, quien luego explicó que el matar cocodrilos
para negociar con su piel estaba prohibido en Florida.
--La mayoría de nuestros pájaros y otros animales tienen
que ser protegidos por la ley. Hay demasiados cazadores que los matan.