LA GUERRA DE JORDI


El barro junto al bordillo, el hocico del perro pegado al cristal, un silencio de sordos al otro lado de la ventanilla, las recias botas de montañero y la ropa negra; su cabeza recostada sobre el brazo derecho, los rizos que le caían sobre la frente y algo más. Ese algo más era el deslizamiento del coche y el zumbido apagado del motor mientras circulaban suavemente sobre la calzada. O sobre el sueño.

(Continúa en...)

María José Furió

Publicado en "Renacimiento" 45-46, 2004

www.editorialrenacimiento.com